Las causas del histórico descalabro en las calificaciones del informe PISA son muchas y muy variadas. La pérdida paulatina de la comprensión lectora general, la fragmentación de la atención que propician las omnipotentes pantallas, la delegación (aunque este fenómeno es más reciente) de capacidades cognitivas a la inteligencia artificial, la presencia indisimulada de móviles en las aulas. Un editorial de este periódico apuntaba incluso a un fenómeno poco señalado por otros medios: el elevado “número de niños inmigrantes que no dominan la lengua y que llegan con carencias educativas que hay que revertir”.Seguro que todas esas causas son ciertas y tienen su parte de culpa, pero hay otra pieza del puzle a la que poca gente está apuntando: la sistemática estafa aspiracional con la que los jóvenes son constantemente bombardeados por el algoritmo. Ya saben: ir a la escuela es una pérdida de tiempo. La universidad es para los pringaos. Puedes hacerte rico antes de los 18 si sabes cómo. Deja de perder el tiempo y hazte influencer o trader. Olvida la universidad e invierte desde ya en el S&P 500. Solo hace falta asomarse un nanosegundo al metaverso, que diría aquella, para ver el percal. En el titular escribo método Morla para no señalar a nadie concreto, pero todos conocemos sus mañas: gurús del fitness que sugieren que el culto al cuerpo es el único camino, influencers que salen con alguna torre de Dubái al fondo diciendo que lo importante es saber en qué criptomonedas invertir, jóvenes que no llegan a los 20 fardando de que fundaron su primera empresa de dropshipping a los 16. Por no hablar de otro elefante en la habitación, que es cómo la paulatina sexualización social ha hecho que Onlyfans se perciba en muchos foros como un elemento liberador para las mujeres. Todos ellos son supuestamente ricos y todos, sin supuestamente, son maestros en proyectar su vida en redes para hacerla suculenta y deseable. Y en convencerte de que el éxito, sea como sea, está lejos de la escuela.Bien. Baste decir que, en el mejor de los casos, todos estos personajes son la materialización de sectas personalistas y, en el peor, estafas piramidales o timos de toda la vida de Dios. Con una peculiaridad: si un día te roban 3.000 euros será una faena, pero oye, se puede salir adelante. Pero si te roban la comprensión lectora, la rapidez mental, la memoria y los conocimientos mínimos, si renuncias, en fin, a las únicas armas de emancipación y empoderamiento verdaderamente útiles que vas a tener en la vida, difícilmente podrás hacer otra cosa que no sea ser un tronco que va flotando adonde le lleve el mar. Los jóvenes están enfermos de desazón y miedo al futuro. Y alguien que tenga quince años se indignará profundamente cada vez que un señor salga por la tele a decir que si los jóvenes no se pueden comprar una casa es porque todos los días se gastan tres euros en un Monster y una bolsa de Doritos en vez de ahorrar. Seguramente decir eso sea tan memo como decir que lo mejor que puedes hacer es dejar los estudios y dedicarte al póker o a las criptomonedas, pero vamos a pararnos por un momento, a proyectarnos sesenta años en el futuro, y pensar cuál de los dos consejos, objetivamente, es mejor para un adolescente.PISA mide conocimientos y capacidades, pero no podemos ignorar que hay un ecosistema cultural que está cambiando la percepción de para qué sirven esos conocimientos y esas capacidades. Un adolescente que crece escuchando que estudiar es perder el tiempo, que leer es de pringados y que el éxito consiste en encontrar el truco que le permita ganar mucho dinero sin saber demasiado no necesita que nadie le prohíba estudiar; ya se convence él mismo de que no merece demasiado la pena. La realidad es muy distinta. Chaval, ten cuidado y escucha esto: hay demasiada gente ganando dinero convenciéndote de que saber menos es una forma de libertad.
Chaval, deja de estudiar y hazte rico antes de los 18 con el método Morla
Las causas que los expertos señalan para el descalabro de PISA obvia una: la mentira que muchos ‘influencers’ venden a los jóvenes de que se puede prosperar sin conocimientos










