El máximo responsable del Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS, por sus siglas en inglés), Pablo Hernández de Cos, ha lanzado un serio aviso sobre los riesgos que genera la fiebre por la inteligencia artificial. Según el también exgobernador del Banco de España, “una de las características del mercado de la IA que eleva el riesgo de pinchazo es la carrera armamentística de inversiones entre las empresas, provocada por la intensa competencia, que puede llevar a estas firmas a invertir en exceso”. Si los retornos de la IA decepcionan, las consecuencias del pinchazo pueden ser superiores a otras situaciones similares tras grandes avances tecnológicos, como la fiebre del ferrocarril de 1840, la electricidad en los años veinte o las puntocom en los años noventa. Hoy, los hogares tienen un mayor porcentaje de su riqueza en acciones y los valores estadounidenses suponen una parte muy elevada de las Bolsas mundiales.De Cos ha repetido argumentos habituales en los últimos meses, como la extrema concentración del desarrollo tecnológico en un puñado de empresas y las elevadísimas valoraciones. Pero, además, ha avisado de que el gasto en capital de estas empresas es más elevado que sus flujos de caja, provocando una creciente dependencia de la deuda y del crédito privado. “Mucha de esta financiación es opaca e interconectada. Bajo la llamada financiación circular, los fabricantes de chips e hiperescaladores se conectan de una forma difícil de observar y, a veces, de valorar”.Las inversiones de cinco grandes empresas tecnológicas en inteligencia artificial suman un billón de dólares entre 2025 y 2026, según los datos del propio BIS. Pero el sector espera que el crecimiento se acelere, desde los 500.000 millones actuales hasta los tres y cuatro billones en 2030. De Cos señala que la IA tiene el potencial de elevar significativamente la productividad en los próximos años, ganancias particularmente evidentes en áreas como programación, consultoría y escritura. “La pregunta abierta es qué parte de estas ganancias se puede trasladar a productividad total”, apunta De Cos.Su discurso, pronunciado en una conferencia sobre fintech en India, recoge las preocupaciones ya expresadas por supervisores internacionales en los últimos meses. El BCE apuntó en mayo pasado el riesgo de una corrección “brusca” en los mercados financieros, poco antes de que las empresas de semiconductores empezaran a bajar en Bolsa. “Los mercados financieros siguen siendo vulnerables a correcciones bruscas debido a las elevadas valoraciones y la alta concentración de riesgos”, resumió la entidad en su informe de estabilidad financiera. El mismo banco, poco después, advirtió de que los hogares europeos han comprometido 440.000 millones de euros en las grandes tecnológicas estadounidenses. “Una fuerte corrección del mercado bursátil tendría graves consecuencias para la zona del euro, a través de dos vías. Una es la exposición directa de los inversores a las Siete Magníficas y la otra es el grado de euforia excesiva en los propios mercados bursátiles”, señala el informe. El Consejo de Estabilidad Financiera, organismo ligado al G20, planteó por su parte sus dudas sobre la opacidad del crédito privado, al que también alude De Cos. Y la agencia Fitch publicó este jueves un informe alertando de que un mercado bajista en la Bolsa podría llevar a Estados Unidos a la recesión y un gran frenazo en el crecimiento global, puesto que el impulso de las inversiones en IA se perdería. “No digo que este [pinchazo] sea necesariamente el rumbo que debe tomar el auge de la IA. Pero la magnitud y la rapidez del actual auge de la inversión, así como la importancia de los beneficios comerciales previstos, sí que aconsejan cierta cautela”, recalcó. Asimismo, De Cos apuntó que el impacto económico de la IA no dependerá solo de la tecnología, sino que estará definido por las opciones políticas. “La cuestión clave no es solo hasta qué punto llegará a ser potente esta tecnología, sino hasta qué punto se repartirán sus beneficios entre las empresas, los trabajadores y los países”.