Iñaki de las HerasMadrid 10/06/2026 18:24 Actualizado a 10/06/2026 18:47 La inteligencia artificial (IA) es un arma de doble filo para los bancos que puede resolver en cuestión de segundos tareas de enorme complejidad y, al mismo tiempo, tomar decisiones ilegales, incurrir en sesgos o incluso multiplicar los riesgos de ciberataques y conductas ilegales, según un informe del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) publicado este miércoles.El informe recoge doce recomendaciones para la banca tras recabar las primeras experiencias de las propias entidades. Los resultados son llamativos: la IA “puede resolver en apenas 45 segundos lo equivalente a tres días de trabajo complejo” en el análisis de expedientes financieros, tirar millones de líneas de código con las que desarrollar programas informáticos sin esfuerzo o supervisar 80 millones de transacciones al día.Sin embargo, la federación de supervisores internacionales detecta una elevada cantidad de riesgos en torno a la IA, incluida la “generación de resultados ofensivos, ilegales o inapropiados” caracterizados por los sesgos e incluso conductas fuera de la ley. La propia tecnología puede facilitar los ciberataques a la propia organización.La publicación del trabajo de la IA llega en un momento en el que los bancos se encuentran adoptando con velocidad la nueva tecnología, convencidos de que transformará el sector y será determinante para ganar competitividad.Los riesgos de la “IA oscura”El informe recoge incluso el concepto de “shadow AI” (IA oscura), relacionada con los efectos de esta tecnología cuando se producen “brechas de gobernanza” y “falta de supervisión”, a menudo relacionadas con el uso fragmentado de copilotos y agentes de IA entre los empleados.“La IA tiene el potencial de transformar rápidamente una amplia gama de procesos comerciales, pero una gobernanza inadecuada y la falta de supervisión pueden dar lugar a riesgos importantes”, señala la FSB.Dentro del amplio catálogo de riesgos, alude también a la dependencia de terceros, a la concentración del negocio en proveedores externos, a la falta de transparencia sobre los procesos, a los comportamientos de rebaño de la propia IA, a la falta de protección de los consumidores, a conductas de mercado inapropiadas o a la adopción de decisiones erróneas.Existe incluso el riesgo de que la IA, aseguran el FSB, tome “decisiones no autorizadas” de forma “autónoma” sobre la base de objetivos predefinidos, del entorno o de los incentivos preasignados.“Puede modificar los objetivos en función de lo que aprenda”“Puede incluso modificar de forma dinámica los objetivos en función de lo que aprenda en su interacción con el entorno”, lo que “crea un riesgo de que los agentes tomen decisiones ilegales o poco éticas sin aprobación o supervisión humana”.Hay además advertencias referidas a los riesgos de ciberataques. Un “actor externo” puede llegar a manipular los prompt u órdenes que se le da a la IA de forma maliciosa o incluso provocar lo que la organización llama un jailbreaking, en el que se usan órdenes para transgredir los límites legales fijados en la propia IA.La FSB cita otros comportamientos relacionados con la ciberseguridad como el de provocar pequeños e imperceptibles cambios en los parámetros del banco que puedan ocasionar resultados incorrectos.Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión