¿La inteligencia artificial dominará el mundo? El miedo es lícito ante el creciente e intensivo uso que el gran público, y también las grandes empresas, dan a herramientas como Claude, ChatGPT, Copilot o Gemini. A la adopción de estas herramientas se suma el continuo desarrollo de nuevos lenguajes, que supone todo un reto de adaptación para sectores tan sensibles como el financiero. Prueba de ello es que el Banco Central Europeo, la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra han urgido recientemente al sector a elaborar planes de contingencia ante la capacidad de Mythos, el nuevo modelo de Anthropic, de encontrar fallos que pongan en jaque a toda la industria. Bancos, gestoras de fondos y firmas de capital riesgo aplican ya en su día a día la IA de múltiples formas. En Qualitas Funds, una gestora especializada en private equity, resumen que, aunque la IA tiene un cociente intelectual nivel genio, también los genios se equivocan si no disponen de acceso a la información adecuada. En el departamento de análisis y en la gestora del Sabadell, la gran misión es elevar la productividad encargándole las tareas más repetitivas. La entidad suiza de banca privada Lombard Odier ha provisto con Copilot a sus empleados, que lo utilizan unas cinco veces al día en tareas de redacción y síntesis. El sector financiero es uno de los que más partido va a sacar de la inteligencia artificial para elevar su productividad, de acuerdo con los analistas del sector. Los asistentes con neuronas virtuales ya están operativos o lo estarán en el futuro inmediato en el BBVA o el Santander. Los cambios se producen no solo en la atención al cliente, sino en la operativa interna de las entidades, que en muchos casos permiten a sus plantillas hacer uso de herramientas creadas con los poderes de la IA. Eso sí, hay diferentes grados de desarrollo en función de la entidad. La plataforma de inversión en private equity Qualitas Funds ha desarrollado una herramienta con una potencia de análisis que permite “realizar en unos minutos lo que antes suponía una semana de trabajo”. Pero aquí no hay magia, sino años recopilando información a través de cientos y cientos de reuniones que mantienen cada año. La plataforma, denominada Qualitas Insight, se lanzó en 2019 y se nutre de la información que el equipo de la firma ha ido obteniendo a pico y pala. Fue el año pasado cuando se dotó a esa base de datos de ultracapacidades tras conectarla a la inteligencia artificial. No discriminan empresas. Emplean Claude, de Anthropic; Gemini, de Google; Grok, de xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk, y cualquier otra que les sea útil. Eric Halverson, socio fundador de Qualitas Funds, y Víctor Romero Fernández-Cuesta, socio de la firma, explican a CincoDías cómo funciona Qualitas Insight y el uso que le dan en su trabajo diario. Lo primero que aclaran es que su modelo no consiste en tener una suscripción a ChatGPT. Van mucho más allá y colocan al dato en la cumbre de la pirámide.Sin la información adecuada, no existe ventaja. Los socios de Qualitas lo demuestran en tiempo real. Lanzan la misma pregunta a una herramienta de IA sin conexión al cerebro creado por ellos y otra con acceso a él. “¿Cuáles son los mejores fondos de private equity de compañías pequeñas y medianas de países de habla alemana?“ Los resultados en ChatGPT, tras unos minutos de espera, son decepcionantes. La pantalla muestra fondos que incumplen los criterios aplicados y que, en la mayoría de los casos, son viejas glorias de la inversión en private equity con rendimientos actuales poco competitivos. Fueron las mejores carteras hace 10 o 15 años, pero ya no. En cambio, los resultados de la consulta respaldada por la base de datos de Qualitas son extremadamente precisos, con fondos que se ajustan al tamaño solicitado y con los mejores rendimientos.Eric Halverson sintetiza que ”cualquier gestor puede utilizar inteligencia artificial, pero, si no tiene acceso a datos como los nuestros, no va a obtener un resultado de calidad". El socio fundador de la plataforma explica que están desarrollando agentes (sistemas creados a partir de una IA que toma decisiones de manera autónoma) para toda la cadena de valor. Desde el levantamiento de capital (fundraising, en el argot), las inversiones o la administración hasta el reporte de datos. “Contamos con más de 170 agentes en distintas fases de desarrollo y esto nos sitúa entre los gestores de private equity más avanzados del mundo”, indica el directivo. El ahorro de tiempo es considerable. Pero el mantra en Qualitas es que la supervisión humana es imprescindible. La trazabilidad de los datos que ofrece el sistema para el chequeo de los expertos es crucial. En su caso, más IA no equivale a menor fuerza de trabajo. Al contrario, han contratado a dos personas en el último año. “No vemos una manera de reducir plantilla, sino de hacer más con el mismo tiempo”, concluye Halverson. El uso en bancaEn el Sabadell explican que, en el departamento de Análisis y en la gestora, “la IA se utiliza como herramienta de apoyo al trabajo intelectual y analítico, no como sustituto del criterio profesional”. Copilot, de Microsoft, es su herramienta estrella, “con impactos claros en productividad y calidad del análisis”. La gestión del correo electrónico es una labor fundamental, pues la plantilla la emplea para elaborar resúmenes de correos electrónicos, para buscar información y para comparar documentos complejos, como presentaciones de resultados o informes corporativos. También se emplea para elaborar notas de análisis, informes ejecutivos y resúmenes para clientes. La entidad sentencia que la inteligencia artificial acelera de forma muy significativa las fases iniciales y más repetitivas del trabajo, lo que permite a los equipos dedicar más tiempo a la interpretación, a la toma de decisiones y a la aportación de valor al cliente. Esto permite liberar tiempo de los equipos y reorientarlo hacia tareas de mayor valor añadido, como profundizar en el análisis, contrastar hipótesis, mejorar la calidad de las recomendaciones y dedicar más tiempo al cliente. Eso sí, sentencian que “la IA no sustituye completamente ninguna función ni rol”. El enfoque del banco es claro. “La responsabilidad, el juicio profesional y la decisión final siguen siendo humanos. La IA actúa como un acelerador de productividad y calidad, no como un sustituto del analista o del gestor”, asevera la entidad. Y, al igual que Qualitas, pone el foco en la información. “El foco está en escala, en la integración en procesos reales y en el acceso a datos de calidad, más que en experimentos aislados”, sentencia. La entidad especializada en banca privada Lombard Odier, con un patrimonio bajo gestión de unos 375.000 millones de euros a cierre de 2025, también se ha puesto las pilas con la IA. Geoffroy de Ridder, responsable de Tecnología y Operaciones de Lombard Odier, señala que han creado una “fábrica de modelos de IA” y destaca que ha implantado Copilot a gran escala —más del 80% de sus empleados lo emplea para tareas cotidianas— “para facilitar la redacción de contenidos, la síntesis de investigaciones, el trabajo analítico y la productividad general”. El banco suizo también utiliza la IA en el proceso de asesoramiento, para mejorar los procesos de generación de ideas de inversión y facilitar el análisis de documentos financieros, como los folletos de fondos. En los procesos internos, conocidos como back office, la utiliza para extraer información de documentos financieros, optimizar la gestión de incidencias, la aceleración del desarrollo de software mediante la codificación y la optimización de los flujos de trabajo.
Así emplean la IA el ‘private equity’, los fondos de inversión, los analistas y los banqueros privados
La supervisión humana sigue siendo imprescindible para el sector. Qualitas Funds saca el máximo partido a su base de datos, mientras que el Sabadell emplea la inteligencia artificial para facilitar las tareas más repetitivas












