¿Qué les explicarán las madres y padres ceutíes a sus hijos ante la presencia de la Policía y el Ejército en su camino hacia la escuela? Puede que les hablen de invasión; es evidente que se sienten invadidos. O quizás les digan que se trata de personas que vienen de países que, a diferencia de España, carecen de las escuelas que ellos disfrutan o hasta de comida suficiente. Que no son malos y que van a estar en Ceuta temporalmente. Que buscan una vida como la que ellos disfrutan. Que la existencia de la pobreza no es responsabilidad del que llega a Europa; que lo es, en parte, de la propia Europa.Manuel Fernández Losa. Albalat dels Sorells (Valencia)Condiciones estructuralesLos recientes resultados de las pruebas estandarizadas sobre comprensión lectora y razonamiento matemático no deberían leerse solo como un fracaso escolar, sino como el síntoma de una omisión de fondo: la desatención de la salud, la nutrición y el bienestar socioemocional en las etapas más tempranas del desarrollo. Ningún indicador técnico prospera sobre carencias básicas desatendidas. Platón advertía que el fin de la educación es la virtud y la formación de ciudadanos capaces de procurar la justicia y el bien común. Reducir el debate pedagógico a la métrica olvida que los sistemas educativos son perfectibles solo cuando se asumen de forma integral. El rezago formativo no se resuelve lamentando cifras, sino garantizando las condiciones estructurales cotidianas para que cada infancia cuente con una oportunidad real de florecer.Ximena González Melquiades. Monterrey (México)Cultura o torturaEn estos meses vuelve siempre el manido debate sobre si nuestros pueblos y ciudades deben de contar o no con vaquillas en sus días festivos. Porque la tauromaquia, en general, y la suelta de vaquillas, en particular, se presentan para una gran cantidad de personas aficionadas como una parte importante de la cultura popular, mientras que, para los detractores, no dejan de ser más que una “tortura normalizada”. Estos señalan que basta con echar un leve vistazo a las redes sociales para ver cómo, en sus desbocadas carreras por calles llenas de gente, los animales sufren acorralamientos y un estrés extremo. Y es que resulta paradójico que, en pleno siglo XXI, pueda sostenerse aún la discusión de cultura o tortura.Miguel Sánchez Trasobares. ZaragozaPara los turistasSoy una buena amante de la gastronomía y reconozco que Barcelona es una gran ciudad para ello. Sin embargo, se ha vuelto todo un reto encontrar un sitio donde ir a pasar el viernes después de un paseo con tu pareja y hacer algo sencillo. ¿Existen todavía sitios así? Parece que quedaron escondidos entre sitios de brunch y ensaladilla rusa con precios desorbitados. Y no nos dejemos confundir por esos sitios que ponen “bodega” en sus rótulos. Poco de sencillez y de encanto bodeguero queda ya en muchos de ellos. Como ocurre con la vivienda, parece que en Barcelona si quieres comer (y vivir) bien, hay que irse a las afueras. La ciudad ya no es para nosotros. Se la han comido los turistas.Roser Cases Salud. Sant Feliu de Llobregat (Barcelona)