Tierra de NadieEncerrar a las familias en barrios, restaurantes, parques y vagones para ni�os dice bastante m�s de una sociedad crepuscular que de unos padres incompetentesDos alumnas de un colegio de Pamplona, el pasado viernesAraba PressActualizado Lunes,
septiembre
01:12Audio generado con IAEste agosto se gener� un interesante debate a prop�sito de un art�culo de Ana Iris Sim�n en El Pa�s sobre los hoteles Adults only. Un eufemismo, dec�a, para no llamarlos hoteles que proh�ben la entrada de ni�os, que es una cosa mucho m�s fea. El suyo me record� otro en The New Yorker que llevaba el consistente t�tulo de The end of children (El final de los ni�os). Se hac�a all� un compendio del fen�meno global del desplome de la natalidad, pero lo m�s interesante era la parte del reportaje en Corea del Sur, el pa�s con menor natalidad del mundo. Relataba el autor que en sus conversaciones con j�venes coreanos era evidente que el rechazo a los ni�os est� generalizado. El resultado es un pa�s en el que gran parte de la poblaci�n censura cualquier espacio en el que haya ni�os, hay carteles en caf�s y restaurantes en los que se especifica que est� prohibida su entrada y est�n generalizados en la jerga local t�rminos como mom-chung, que es una forma literal de llamar bichos a las mujeres con hijos ruidosos.Corea nos suena lejos, pero en el debate en Espa�a se ha comprobado que el rechazo a los ni�os y las familias est� extendido, es bastante transversal e incluye todos los t�picos, desde el supuesto derecho a que nadie te moleste en un restaurante o un tren, al recurrente los padres de ahora no educan a los ni�os, una tonter�a como otra cualquiera. Los padres educan a sus hijos, quiz� con mayor preocupaci�n y dedicaci�n que nunca, y lo que hay delante es una sociedad que se va coreizando al mismo ritmo con el que deja de tener descendencia. En la poblaci�n m�s envejecida pero a la vez m�s infantilizada de la historia, la tendencia natural es querer tener 25 a�os todo el tiempo y criar ni�os complica demasiado la vida: consumen tu energ�a, tus recursos y tu tiempo, y te hacen estar m�s feo y m�s fea. Pero aun as� hay gente que los sigue teniendo y encerrar a las familias en barrios para ni�os, restaurantes para ni�os, parques para ni�os, hoteles para ni�os y vagones de tren para ni�os dice bastante m�s de una sociedad crepuscular que de unos padres incompetentes.Hoy millones de familias dejaremos en el colegio a nuestros hijos con la sensaci�n de que de todos los problemas que no se arreglan nunca, el de la educaci�n es el principal. Ha desaparecido del debate p�blico, a pesar de las huelgas de profesores y los evidentes problemas que ma�ana comprobaremos en el Informe PISA. Parece una consecuencia l�gica. Si mucha gente no quiere ver a ni�os en su hotel en verano podemos imaginar lo que le importa la calidad de la ense�anza de las matem�ticas.Este rechazo a las familias se ha observado tambi�n en la crisis de Ceuta. La frialdad del Gobierno con la poblaci�n ceut� y su grito de desesperaci�n por no poder llevar a sus ni�os al parque, la playa o el s�per es un reflejo de su decadencia, pero tambi�n un ejemplo del desprecio de una parte de la sociedad hacia las vidas corrientes de las familias con hijos. Que se aguanten, que hay cosas m�s importantes. Lo volveremos a ver en la vuelta al colegio en la ciudad. No habr� normalidad posible en el inicio del curso escolar en Espa�a hasta que los 18.000 alumnos ceut�es puedan ir a clase sin protecci�n policial. No, no hay cosa m�s importante.






