La fiscal general del Estado, Teresa Peramato, ha elevado hoy la voz ante el Rey Felipe VI para denunciar la “descalificación sistemática” que sufre la Fiscalía y sus fiscales por hacer su trabajo. Su discurso se produce en un momento tenso entre el poder judicial y ciertos dirigentes políticos por las descalificaciones a ciertos miembros de la judicatura. En temas mediáticos se ha criticado especialmente la postura de la Fiscalía por no acusar a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la causa impulsada por el juez Juan Carlos Peinado o de solicitar la libre absolución de su hermano, David Sánchez, finalmente condenado a nueve años de inhabilitación.En su discurso, Peramato ha obviado hacer mención a su antecesor Álvaro García Ortiz, condenado por el Tribunal Supremo por un delito de revelación de datos oficiales que provocó su dimisión y el nombramiento de esta.Precisamente el discurso del pasado año en la apertura del año judicial todavía estuvo realizado por García Ortiz, quien ya entonces estaba encausado y pendiente de juicio. Finalmente fue condenado a dos años de inhabilitación para ser fiscal general en noviembre del 2025 por filtrar datos confidenciales de la pareja de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.La tensión del pasado año en el acto de apertura del año judicial provocó el inusual aplauso a la presidenta del Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), lo que ha conllevado que antes de iniciar hoy los discursos se ha comunicado en la sala de plenos que los presentes eviten aplaudir en los discursos por respeto al acto.Peramato, que ha hecho una especial mención a los fiscales en Ceuta, ha explicado que el ministerio fiscal acepta la exigencia de transparencia y crítica legítima, pero esto no puede confundirse con “la descalificación sistemática, ni con la proyección sobre la institución de una imagen que no se corresponde con la realidad”.“En ocasiones se pretende presentar la actuación procesal de los fiscales mediante simplificaciones incompatibles con la complejidad jurídica de los asuntos en los que intervenimos; se cuestionan duramente decisiones procesales concretas sin atender a los fundamentos legales que las sustentan; se atribuyen gratuitamente motivaciones espurias donde únicamente existe una valoración jurídica”, advierte.La máxima responsable de la Fiscalía critica que en las críticas públicas “se distingue entre buenos y malos fiscales según que la posición procesal que adopten convenga a unos o a otros, olvidando que todos y todas pertenecemos a una institución única que actúa de forma imparcial en los procedimientos, con sujeción exclusivamente a la Ley”.Sus palabras han sido pronunciadas ante el Rey, el ministro de Justicia, Félix Bolaños, o el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien este año sí que ha acudido después de que el pasado año se negó a asistir por la presencia de García Ortiz.Alberto Núñez Feijóo, a su llegada al acto de apertura del año judicialDani DuchPor eso, Peramato ha querido aclarar que la actuación “de todos ellos” se rige por los principios de “legalidad e imparcialidad” y sus decisiones están sometidas al criterio último de los tribunales. “Sus dictámenes y escritos procesales se fundamentan únicamente en criterios jurídicos. Y su labor cotidiana transcurre, en inmensa medida, lejos de los focos mediáticos”, añade.Así, ha defendido que los fiscales españoles desempeñan su trabajo en condiciones de “enorme exigencia profesional”, soportando cargas de trabajo crecientes y atendiendo asuntos de extraordinaria complejidad. “Y lo hacen con discreción, con rigor y con una lealtad total y absoluta a los valores constitucionales que fundamentan nuestra convivencia democrática”.“La corrupción erosiona la confianza en las instituciones”Por otro lado, Peramato ha recalcado la labor de la Fiscalía en la lucha contra la corrupción, “fenómeno que erosiona la confianza de la ciudadanía en las instituciones, distorsiona el correcto funcionamiento de los poderes públicos y compromete los principios de integridad y servicio al interés general que deben presidir toda actuación pública”.Ha indicado que este tipo de investigaciones exige a la Fiscalía ”el máximo rigor, independencia y determinación, particularmente cuando afectan a autoridades o funcionarios que se prevalen de las responsabilidades inherentes a su cargo”. Por ello, ha subrayado que la lucha contra la corrupción constituye una de las prioridades estratégicas de la Fiscalía española.Testigo de juicios históricos: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Voy tras los casos de corrupción, de la política a lo empresarial y lo policial, para destapar todo tipo de abusos
Teresa Peramato alerta de la “descalificación sistemática” de la Fiscalía
La fiscal general sostiene que la lucha contra la corrupción es una de sus prioridades estratégicas porque erosiona la confianza en las instituciones










