Opinión

Editorial

EditorialGuatecompras es un patrimonio de información pública invaluable.

En alguna ocasión se ha recordado en este espacio aquel adagio que las maestras de antaño repetían en clase: “No hay que hacer cosas malas que parezcan buenas, ni buenas que parezcan malas”, el cual, en materia de política y gestión pública, tiene una importancia capital que, por supuesto, va más allá de las apariencias, porque implica coherencia entre el decir y el hacer. Por eso, el reciente desatino de vedar ciertas búsquedas del portal Guatecompras se convirtió en una verdadera bola de nieve que finalmente llevó a retrotraer la medida, aunque el desgaste ya está hecho.

El aluvión de críticas al cambio inconsulto llevó al ministro de Finanzas, Jonathan Menkos, a intentar justificar la medida el 20 de agosto último, aduciendo que habían recibido “algunas” quejas de personas que no eran proveedoras pero cuyos datos aparecían allí. Sin embargo, alambicar el proceso de búsqueda denotaba más un valladar al acceso de información pública que una simple protección de datos.