Opinión
Editorial
EditorialEl desafío era modernizar el sistema, no convertirlo en laberinto.
De un plumazo, o más bien, con unos teclazos, se introdujeron hace poco más de un mes peligrosos cambios al sistema de información pública Guatecompras, para hacerlo menos sistema, menos informativo y menos público. La responsabilidad de dicho portal corresponde al Ministerio de Finanzas, cuyo titular, Jonathan Menkos, esgrime pretextos y arguye supuestos efectos colaterales para intentar justificar tan inusitado acto de opacidad, pero esto no evita la colisión contra sus propias palabras. Sí, de un teclazo contradice todo aquello que reclamaba cuando era supuesto adalid técnico de la transparencia en el manejo de recursos del Estado.
La censura implementada sobre parte de la información de Guatecompras dificulta o impide la trazabilidad de información sobre proveedores, licitaciones y contratos, sobre todo para poder rastrear historial y hacer cruces de nexos, interrelaciones y patrones de adjudicación: justamente aquello que permite fundamentar cuestionamientos no solo a este gobierno, sino a cualquier figura, partido, funcionario o exfuncionario.






