Antes que una pel�cula, DAU es una exageraci�n. Pero, �qu� es realmente DAU? Sobre el papel, la �ltima de las producciones que completa el proyecto que dio sus primeros pasos en 2009 es sencilla de explicar y hasta de presentar. La narraci�n ocupa cuatro d�cadas de la extinta la Uni�n Sovi�tica desde 1928 hasta 1968 y est� inspirada en la historia, o martirologio, de los f�sicos sovi�ticos que contribuyeron al desarrollo de la bomba at�mica. Todo gira, desde el propio t�tulo, alrededor de la vida del cient�fico Lev Landau (apodado Dau). Pero en realidad hay m�s. Mucho m�s. La pel�cula que ayer se vio en Venecia da por clausurado, en una entrega de tres horas y cuarto de duraci�n, un proyecto desmedido desde su nacimiento que quer�a ser cine, claro, pero tambi�n muchas m�s cosas. Y todas, casi por definici�n, indefinibles.Durante tres a�os (hasta 2011), el director Ilya Khrzhanovsky y un ej�rcito de t�cnicos, creadores y actores (que en verdad no eran tales salvo excepciones) vivieron en una especie de Gran Hermano estalinista, show de Truman consciente, experimento sociol�gico inconsciente, estado de trance a un paso de Apocalypse now o par�frasis de lo que Charlie Kaufman imaginara en Synecdoche, New York, donde un director teatral sue�a con la posibilidad de reproducir entera la ciudad de Nueva York en un escenario, incluido el propio teatro en el que se reproduce entera la ciudad de Nueva York... La idea de DAU fue filmar en estado de encierro y de forma continuada sin pausas ni mucho menos vacaciones en unas condiciones en las que el pasado se dejaba asaltar por el presente, la realidad por la ficci�n, la experiencia de la vida por la del cine. De ah� surgieron, 14 pel�culas y seis series extra�das de las m�s de 700 horas filmadas en celuloide.Hasta el momento, de manera reglada y con estreno en cine, se hab�an visto dos: la brutal y genial DAU. Natasha, de dos horas y media de duraci�n, y la extenuante DAU. Degeneration, que se prolonga hasta alcanzar la longitud de casi una jornada laboral est�ndar. El resto estaba depositado, por as� decirlo, en una p�gina web creada al efecto (tambi�n en Filmin, por cierto) y que, directamente, dinamita cualquier idea preconcebida hasta la fecha de casi todo: ni es solo cine ni es solo televisi�n ni es solo arte ni es solo nada. Solo pura desmedida. La leyenda se encarg� del resto. Que si se formaron familias durante el rodaje, que si las escenas de sexo a fuer de reales acabaron en violaci�n, que si la locura lo presidi� todo, que si se trataba de reproducir exactamente la Uni�n Sovi�tica en un imposible salto temporal...Lo que el mi�rcoles se vio en Venecia es a la vez un resumen de todo lo anterior y una culminaci�n con aspecto ella misma de bomba nuclear. Se vuelve a utilizar el resultado de aquella experiencia �nica y descabellada y, a la vez, se suma nuevo metraje, mucho de �l registrado en Berl�n. Perdido el efecto de sorpresa de las anteriores entregas, lo que queda ahora es pura enso�aci�n tintada de materiales tan nobles como la sangre, el semen, el barro, el ruido y la furia.La pel�cula navega su primera mitad por el escenario irreal de un pa�s en construcci�n donde un grupo de cient�ficos pugna por su independencia. El idealista Dau desea descubrir las leyes de universo, mientras el partido solo aspira a utilizar su conocimiento para la construcci�n del arma m�s letal del universo. A medida que la brutalidad, la violencia y el asco se imponen, el cient�fico busca una tabla de salvaci�n entre los restos de una vida desesperada y esencialmente corrupta. Poco a poco, nuestro h�roe de una revoluci�n imposible ir� perdiendo su identidad, sus ideales y su propia capacidad de amar.Ilya Khrzhanovsky abandona buena parte de los muchos gestos gratuitos de todo lo pasado para concentrarse en un relato que convierte la propia ruina del protagonista en puesta en escena, en rito, en eucarist�a, en un estado alterado de la la conciencia cinematogr�fica. Con una capacidad deslumbrante para la gigantomaquia visual, DAU avanza (sobre todo en su primera mitad) por los escombros de un mundo que se desmorona como lo har�a la m�s cruel y absurda de las met�foras absurdas y crueles. DAU comparte con The Brutalist, de Brady Corbet, la ambici�n por robar al cine cualquier gesto de dignidad impostada. Y con lo dem�s, se niega a compartir nada. Es cine espectacular para desnudar hasta los huesos la impostura de cualquier intento de espectacularidad. DAU, dec�amos, no es tanto una pel�cula como una exageraci�n, pero una exageraci�n que nos retrata en nuestra m�s �ntima y diminuta ridiculez. �Y si el estalinismo de entonces no fuera sino un simple aviso para el que est� a punto de regresar? Y as�.Vincent Lindon y Alba Rohrwacher en la presentaci�n de "Un bon petit soldat".TIZIANA FABIAFPUn bon petit soldat: Briz� contra las leyes del mercado, de nuevo (***)Por lo dem�s, la secci�n oficial se complet� con un nuevo trabajo del franc�s St�phane Briz� en complicidad casi sindical con un enorme, de nuevo, Vincent Lindon. Tras ocuparse de un hombre parado en La ley del mercado, un sindicalista en En guerra y un empresario con dolor de conciencia en Un nuevo mundo, corre turno y es ahora una jefa de recursos humanos la que se somete al escrutinio siempre en�rgico y siempre el�ctrico del director. Un momento, �tan bueno es Lindon que puede dar vida a una mujer? �No es esto acaso apropiaci�n? Algo se nos estaba escapando y ese algo es alguien. Briz� vuelve a trabajar con Alba Rohrwacher tras Fuera de temporada y la actriz italiana vuelve a demostrar por qu� es una de las mejores int�rpretes del momento. Ella es, en efecto, la jefa de recursos humanos.De nuevo, la efectividad de la direcci�n y el sentido del ritmo y de la indignaci�n se imponen en una relato esencialmente brillante. Un bon petit soldat cuenta la historia de una mujer furiosamente entregada a su trabajo y comprometida con �l con un sentido de la moral, la justicia y el amor propio a prueba de iron�as. Cree en el esfuerzo, cree en el m�rito, cree en s� misma. Pronto descrubrir� que el dinero si algo tiene es poder de cambio y es capaz de liquidificar, es decir convertir en l�quido contante y sonante, todo lo que toca. Y lo primero de todo, la �tica, la educaci�n y el respeto. Ya son tres cosas.El trabajo de Alba Rohrwacher, escoltado por Lindon (su jefe), es tan radiante que disimula perfectamente lo que se antojan huecos de un guion demasiado permisivo con lo inveros�mil. Para que las piezas encajen, hay una cierta tendencia a la parodia que no est� del todo justificada y, m�s grave, a las situaciones incre�bles. Sea como sea, una vez m�s queda demostrado que o acabamos con el capitalismo o el capitalismo acaba con nosotros. Estamos en lo segundo.
DAU, la experiencia cinematogr�fica m�s bizarra y desmedida del siglo alcanza la gloria en el infierno estalinista (*****)
Antes que una pel�cula, DAU es una exageraci�n. Pero, �qu� es realmente DAU? Sobre el papel, la �ltima de las producciones que completa el proyecto que dio sus primeros pasos...










