La Administración de Donald Trump ha criticado el acuerdo alcanzado por Ford con la automovilística china Geely para explotar conjuntamente la fábrica de Almussafes, en Valencia. El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean P. Duffy, ha advertido al fabricante estadounidense de sus crecientes vínculos con empresas y tecnología chinas por motivos relacionados con la seguridad nacional.Duffy trasladó sus críticas en una carta dirigida al consejero delegado de Ford, Jim Farley, en la que cuestiona la estrategia de la compañía de mantener parte de su producción y tecnología vinculada a empresas chinas en el extranjero en lugar de impulsar esas actividades en Estados Unidos.Críticas a la alianza con GeelyEl secretario de Transporte estadounidense menciona expresamente el acuerdo firmado entre Ford y Geely para crear una empresa conjunta que gestionará la factoría valenciana. La operación contempla la fabricación de vehículos de bajas y cero emisiones en la planta de Almussafes.Para Duffy, esta alianza incrementa la dependencia de Ford respecto a China, país al que la Administración Trump considera un competidor estratégico. El responsable estadounidense sostiene que las compañías del país deben avanzar hacia una mayor autosuficiencia tecnológica y reducir su dependencia de empresas extranjeras consideradas estratégicas.La carta también cuestiona otras decisiones recientes de Ford. Entre ellas, Duffy señala el uso de tecnología de la compañía china CATL en la planta de baterías que el fabricante estadounidense tiene en Michigan, así como las conversaciones mantenidas con la también empresa china BYD.El acuerdo con Geely es especialmente relevante para el futuro de la planta de Almussafes, cuya continuidad productiva depende en buena medida de esta operación. Ford conservará el 66% de la sociedad conjunta, mientras que Geely controlará el 34% restante.La compañía china ha desembolsado 221 millones de euros por su participación. El proyecto contempla fabricar cinco modelos en la factoría valenciana y comenzar la producción de los nuevos vehículos a partir de 2028, además de incrementar la actual plantilla, formada por unos 4.100 trabajadores.Ford y Geely defienden que la alianza permitirá aprovechar mejor las instalaciones de Almussafes, una fábrica con capacidad potencial para producir alrededor de 500.000 vehículos al año, y reducir los costes de producción en un mercado europeo marcado por la competencia.Ford responde a la Administración TrumpFord ha rechazado las críticas de la Administración estadounidense y ha calificado de "equivocada" la carta de Duffy, a la que atribuye además varios errores factuales. La compañía considera que el secretario de Transporte ha presentado de forma incorrecta su relación con empresas chinas.El fabricante ha defendido su contribución a la industria estadounidense y ha asegurado que es la compañía que más vehículos produce y exporta desde Estados Unidos, además de ser uno de los principales empleadores del sector manufacturero del país.Ford también ha cuestionado que Duffy no se pusiera en contacto con la empresa antes de hacer pública su carta y le ha acusado de tratar de generar repercusión mediática a costa de la compañía.La disputa también afecta a la tecnología de bateríasAdemás del acuerdo de Almussafes, Duffy ha puesto el foco en la colaboración de Ford con CATL, el fabricante chino de baterías. El secretario de Transporte considera que este tipo de acuerdos aumenta la dependencia tecnológica de Estados Unidos respecto a China.Ford, por su parte, sostiene que su relación con CATL se limita a una licencia tecnológica y a servicios, y recalca que la planta de baterías de Michigan es propiedad íntegra del fabricante estadounidense y emplea a unos 1.700 trabajadores.La compañía también ha negado haber planteado un marco para facilitar la creación de empresas conjuntas entre compañías chinas y estadounidenses, una posibilidad que Duffy atribuye a la estrategia del fabricante.Un acuerdo clave para el futuro de la fábrica valencianaLa alianza entre Ford y Geely se mantiene, por tanto, como una pieza central para el futuro industrial de Almussafes, pese a las críticas procedentes de Washington. El proyecto prevé que la factoría valenciana incorpore nuevos modelos y mantenga actividad productiva a partir de 2028.Mientras la Administración Trump reclama a Ford una menor dependencia de empresas y tecnologías chinas, el fabricante defiende que sus acuerdos internacionales forman parte de su estrategia para mantener su competitividad y su capacidad industrial. El futuro de la planta valenciana queda así condicionado tanto por la evolución del mercado europeo del automóvil como por las tensiones comerciales y tecnológicas entre Estados Unidos y China.