La Unión Europea afrontaba un debate esencial este año. Inspirado a iniciativa de Francia, se planteaba dar prioridad a la producción europea en los concursos públicos en un intento por reducir dependencias de terceros países y equilibrar la complicada relación con ciertos socios comerciales como China. Esta idea toma forma este miércoles con la propuesta de Bruselas sobre concursos públicos que establece, por primera vez, la preferencia europea (Buy european o Made in Europe) en las compras públicas.A efectos prácticos, Bruselas establece mecanismos claros de preferencia europea. El made in Europe adquiere una dimensión práctica de tal manera de que podrán imponerse porcentajes mínimos de contenido europeo y conceder puntos adicionales o ventajas en términos de precios para la evaluación de las ofertas con mayor producción europea. La norma abre la puerta incluso a rechazar aquellas ofertas que en las que el contenido europeo no alcance el 50%.
Preguntado por los países de los que se espera reciprocidad y un acceso completo al mercado de la Unión Europea, el vicepresidente comunitario de Estrategia Industrial, Stephane Séjourné, ha explicado explicado referirse a socios concretos pese a las negociaciones que la UE ha llevado a cabo en las últimas semanas con aliados como Reino Unido. Ha afirmado que la lista de terceros países cambiará con el tiempo basado en los compromisos alcanzados con socios comerciales.













