Con la gorra hacia atrás y envuelto en una camiseta del brasileño Ronaldo Nazário, con el logo de R9, a Carlos Alcaraz le entran los calores cuando está a punto de responder a las cuestiones de los periodistas. “Uf, estoy sudando como un auténtico... Es que no he comido todavía [son casi las seis de la tarde en Nueva York] y me está dando un bajón… Luego me voy a comer un burrito que...”, dice el murciano, quien previamente ha batido al estadounidense Tommy Paul por 6-4, 6-3 y 6-4, y, por tanto, se ha ganado el pase a los cuartos de final del US Open con todo merecimiento. Unos minutos antes, el tenista dialogaba con su colega Andy Roddick, en su día número uno, y de repente se llevó el sorpresón: ¿Pero el próximo rival no era Daniil Medvedev o Frances Tiafoe? “No, Carlos, jugarás contra Shelton [finalmente el adversario de este martes; 3.00; Movistar+] o Tsitsipas. Sorpresa... ¡De nada!”. “¡Oh, dios mío! ¿Eso es así? ¿En serio?”. “¡En serio!”. “Pensaba que era Medvedev o Tiafoe…”, admite en el estudio que articula las retransmisiones de la ESPN. Suenan las carcajadas mientras los aficionados que escuchan la charla desde abajo todavía comentan su actuación, el recital contra Paul y desde una perspectiva más amplia, esta sorprendente reincorporación tras cuatro meses y medio de ausencia. El regreso ha llegado en forma de cuatro partidos de menos a más, este último especialmente convincente porque se antojaba como el baremo real y diría en qué punto está el tenis del español a estas alturas. ¿Recuperado o no?Responde el propio Paul, el cuarto eliminado tras el ruso Roman Safiullin (99º), el portugués Jaime Faria (72º) y el chino Yibing Wu (113º): “Me ha parecido que Carlos simplemente me ha superado”, admite. “Que jugaba a un nivel diferente al mío. La diferencia ha sido enorme. Creo que yo podía haber hecho cosas mejor, pero incluso aun habiéndolas hecho, hubiera perdido. Ha jugado muy bien, todavía le pega duro”. “¿Su derecha? No se puede hacer mucho para defenderse… Carlos es un gran campeón cuando juega bien, es capaz de ofrecer un nivel increíble”.En tan solo una semana, de lunes a domingo, Alcaraz ha logrado despejar unas cuantas incógnitas y darle la vuelta a la tortilla. A la incertidumbre lógica que acompañaba su retorno a la acción le sucede ahora la impresión (también fundada y lógica) de que se ha convertido en el favorito para ganar el torneo, teniendo en cuenta que su muñeca responde bien, que físicamente continúa creciendo, que ha recuperado el ritmo de forma exprés y que ha conseguido ahuyentar los temores con los que aterrizó. Él, sin embargo, incide en mantener un perfil bajo, o acaso prudente. Consciente de su mejora, dice que el simple hecho de saltar a la pista ya es un “regalo” y que su “mentalidad” en realidad no ha cambiado en absoluto: “Sigo con las mismas expectativas, es un momento para disfrutar”.Y vaya si lo hace. Aunque su juego admita todavía un margen de mejora importante, cuatro fogonazos en siete días han bastado para reordenar las jerarquías. En este punto, ya nadie duda de que el torneo depende del propio Alcaraz, de que está en su mano, más allá de que en uno u otro momento pueda sufrir un apagón físico si algún partido se le complica y se estira más de lo deseado. En cualquier caso, él va hoy día punto a punto y ronda a ronda, saboreando el hecho de volver a sacudirle a la pelota y de percibir una evolución extraordinaria en un lapso mínimo de tiempo. Creía y los hechos agradecen esa fe.“Ganarle a Tommy Paul siempre te da una muy buena referencia a la hora de ver dónde estás”, expone. “Creo que he restado muy bien y que he sabido leerle el juego. Hice lo que debía hacer en cada momento”. “Hay muchas cosas que puedo mejorar, pero en líneas generales, estoy muy contento de cómo están yéndome las cosas. Vine para ver cómo reaccionaba mi cuerpo, sobre todo la muñeca, y para disfrutar de la competición”, prolonga el de El Palmar, que dos días antes se quedó un tiempo extra después del partido contra Wu para pelotear. No había terminado satisfecho con el drive. Apenas fue un cuarto de hora, pero suficiente.Castigo estadounidense“Diría que para nosotros, los tenistas, es muy importante la sensación con la que te vas a la cama. Cuando has ganado el partido pero no has terminado de sentir que le has pegado bien a la pelota, es mejor volver a la pista y practicar unos cinco o diez minutos; ya no estás nervioso ni piensas en nada más; es solo ir, pegar unas bolas e irte con una buena sensación. Y creo que todo el mundo ha podido ver hoy la diferencia”, prolonga. Efectivamente, su tiro maestro ha dado un salto exponencial, como también ha habido una progresión significativa con el saque. A las métricas de efectividad les secunda un dato muy revelador, puesto que la velocidad también ha aumentado y esa es una magnífica señal. En concreto, Alcaraz inició el recorrido sirviendo los primeros servicios a una media de 181 km/h; en la segunda ronda aumentó a 185 km/h; en la tercera alcanzó los 187 km/h; y en el duelo contra Tommy Paul, el golpe inicial reflejó un promedio de 192 km/h. Es decir, 11 más que el día del estreno. En el tenis, esa diferencia es un mundo.Paul compara al chico que empezó en el circuito con el tenista actual y habla de algo así como un todo. Dice el norteamericano (29 años y 21º del mundo) que “enseguida te pone a correr” y que ahora se invierte de maravilla con la derecha, además de haber mejorado ostensiblemente con los segundos saques y de obligar al de enfrente a despedir cada tiro “con calidad” porque, de lo contrario, “te mata en las bolas neutras” al ponerse en disposición ofensiva “muy rápido”.Detrás de esta última victoria y del cruce venidero con el cañonero Shelton (23 años y 9º del mundo) se da una doble circunstancia. Para empezar, que cada vez que ha derrotado a Paul en un gran escenario ha terminado ganando el torneo; sucedió en Wimbledon (2024), Roland Garros (2025) y esta misma temporada en Australia. Y para continuar, que ningún tenista estadounidense ha podido con él en el territorio de los Grand Slams. El balance es de 12-0. A Paul (4) se unen Sebastian Korda (2), Jenson Brooksby, Frances Tiafoe (2), JJ Wolf, el propio Shelton, Taylor Fritz y el gigantón Reilly Opelka.“Bueno, es una estadística que alegra un poco cuando las conoces, pero no quiere decir nada. Siempre hay una primera vez para todo, así que vamos a intentar que no pase. Jugar contra los americanos en su casa es un gran reto, así que ya veremos”, indica antes de cerrar con un mensaje que transmite confianza. Preguntado por el próximo escollo, sin saber si sería uno u otro, responde: “La verdad es que me da igual. Quizás por el head to head [el cara a cara] posiblemente pueda preferir a Stefanos... [Tsitsipas, 6-0], pero ambos pueden ser muy complicados. Así que ya veremos, pero quién se me ponga por delante…”. “De momento, me pongo una nota alta. Un notable”.OTRO GOLPE AL REVÉS A UNA MANOA. C. | Nueva YorkAlcaraz ha deslizado en los últimos tiempos su idea de dosificar su presencia en la competición con el objetivo de prolongar su carrera lo máximo posible. Esta misma semana incidió sobre el asunto y después de vencer a Paul y ser preguntado por ello otra vez, insistió: “Tengo claro que haré esos descansos”.“El tenis puede ser muy impredecible. Todo dependerá de cómo me sienta física y mentalmente, pero me gustaría que fuese muy larga, que se prolongase durante los próximos 10 o 15 años. Así que quiero cuidar mi salud mental y mi cuerpo, sin duda”, dijo.El español se medirá finalmente con Ben Shelton, habiéndose quedado Tsitsipas en el camino. La ausencia del griego simboliza el fin de una secuencia histórica, puesto que desde la creación de los Grand Slams, siempre había figurado al menos un jugador de revés a una mano en las semifinales de uno de los cuatro.Durante 149 años, desde Wimbledon 1877, siempre sucedió. No así esta temporada. Ni en Australia, ni en Roland Garros, ni en Londres ni en Nueva York. “Tengo una racha que salvar”, decía el ateniense. Sin embargo, ante Shelton hubo poca discusión.En los últimos tiempos, Tsitsipas, Richard Gasquet, Stanislas Wawrinka, Dominic Thiem, Denis Shapovalov o Lorenzo Musetti han sido los estandartes de este golpe, que en la actualidad ha perdido mucha presencia debido a la evolución del juego. La potencia ha terminado imponiéndose.El revés a dos manos concede más consistencia defensiva y hoy día prevalece, aunque históricamente, figuras como Rod Laver, Manolo Santana, John McEnroe, Ivan Lendl, Stefan Edberg, Boris Becker o Roger Federer se distinguieron a una mano.Entre las mujeres destacaron la tenista más laureada de todos los tiempos, la australiana Margaret Court (24 grandes), así como la alemana Steffi Graf o Justine Henin. En el circuito actual apenas se utiliza. La canaria Carla Suárez ha sido una de sus máximas exponentes en la época reciente.
Alcaraz y los 11 km/h de más que transforman el relato: “Está a otro nivel, sigue pegándole duro”
El murciano, citado en los cuartos del martes con Shelton, afronta la recta decisiva del torneo como favorito: derecha pulida y un incremento significativo con el saque













