El número uno dice que tiene “energía de sobra” y que los tenistas se tienen que adaptar “a todas las circunstancias”. ¿Jugar de día o de noche? “No me importa”
Envuelto por un jersey cebreado con el escudo de Brasil en el pecho y unos pantalones bombachos hasta la pantorrilla, Carlos Alcaraz, futbolero, transmite un deseo: “A ver si así se me pega algo del Jogo Bonito... [de los Romario, Ronaldo o Ronaldinho]. ¡Ojalá!”. Antes de que abandonara la sala de conferencias para el aparte con los enviados españoles, una reportera le ha hecho un guiño a la vestimenta y él soltaba sonriente un “thanks”, al mismo tiempo que celebraba de manera contenida el pase a los cuartos de final, después de vencer a
title="https://elpais.com/deportes/tenis/2026-01-25/alcaraz-supera-a-paul-y-aterriza-en-los-cuartos-de-australia.html" data-link-track-dtm="">Tommy Paul por 7-6(6), 6-4 y 7-5 (en 2h 45m). Está satisfecho.
“Y si hoy tuviera que haber jugado cuatro sets, uno más, también lo hubiera estado”, introduce el número uno, impoluto en su recorrido en el torneo. “Estaba trabajando en mantener la concentración durante todo el partido, y hoy lo conseguí, jugando a un nivel muy alto de principio a fin. Para mí eso ha sido incluso más importante que el ahorrar energía, porque energía tengo de sobra. Se trataba más de competir durante casi tres horas a máxima intensidad”, prorroga el murciano, que poco después conocerá el rival del martes —será al australiano Alex de Miñaur, sexto del mundo— y sabe a lo que se enfrenta.






