Javier S�nchezEnviado especial Nueva YorkActualizado Viernes,

septiembre

22:55Horas antes del partido, durante el calentamiento, Carlos Alcaraz premi� a los cientos de aficionados que le esperaban con unos cuantos trucos de los suyos. Antes de empezar, simul� unos drives de golf con la raqueta; despu�s encaden� unas dejadas exageradas, a la carrera, y, para terminar, se puso a dar un mill�n de toquecitos con el canto. Fue ovacionado, claro. La magia de siempre. Pese a los cuatro meses de baja, en este US Open ya se ha instalado en su dulce rutina de los Grand Slam: esa alegr�a suya mientras va pasando rondas, ese disfrute mientras van pasando los d�as, esa manera de convertir un torneo en un lugar familiar. Las victorias son todav�a algo m�s sufridas porque la inactividad se nota y la mu�eca derecha necesita tiempo para recuperar todos sus automatismos, pero la din�mica es la misma. Si el pr�ximo domingo 13 acaba levantando el t�tulo, no ser� una sorpresa. M�s bien todo lo contrario. Este viernes super� en tercera ronda al chino Yibing Wu por 6-3, 6-4 y 6-1 para alcanzar los octavos de final, donde el domingo se enfrentar� al estadounidense Tommy Paul.Si en los primeros partidos de esta edici�n, especialmente en el debut, se le pod�a ver tenso, con �muchos, muchos nervios�, seg�n admiti�, ahora ya se mueve con ligereza, con desparpajo, con otro flow. Quedan dudas sobre su juego, pero cada vez menos sobre su recuperaci�n. Ante Wu, despu�s de divertirse con el p�blico en la sesi�n previa, apareci� risue�o en la Arthur Ashe. Se le ve�a disfrutar de estar all�, de c�mo iban las cosas, de volver a sentirse Carlos Alcaraz en un Grand Slam. Una peque�a crisisEn el encuentro celebr� los aciertos y maldijo los fallos, como siempre, pero igualmente termin� con la frescura que suele acompa�arle en los grandes torneos. En el primer set fue un vendaval. Estuvo seguro con su saque -lleg� al 77% de primeros y acab� en un 65%-, dej� correr su derecha, domin� la pista y oblig� a Wu a jugar siempre a contracorriente. Despu�s, cuando el partido se ensuci�, cuando el chino se aferr� a la pista y los intercambios empezaron a alargarse, Alcaraz supo resolver las dificultades. Kirsty WigglesworthAP Photo/Kirsty WigglesworthPorque Wu es uno de esos rivales inc�modos que convierten una victoria aparentemente sencilla en un ejercicio de paciencia. Defiende, corre, devuelve una pelota m�s, luego otra, y tiene el coraje suficiente para no regalar nada. Todo depend�a entonces de Alcaraz: de su capacidad para acelerar, para encontrar el hueco, para no desesperarse cuando el punto se alargaba m�s de la cuenta. Y, como le ocurri� en segunda ronda ante Jaime Faria, hubo un momento en el que el propio Alcaraz pareci� entender que se hab�a metido en un l�o. �No puedo estar jugando as��, lament� a gritos. Pero insisti�. E insisti�. Hasta encontrar los golpes necesarios."Ha sido un partido con el ritmo muy alto. Wu tiene mucho ritmo, la bola le corre mucho, era muy dif�cil controlarla. Estoy orgulloso porque he estado ah�, he jugado agresivo al principio y despu�s he sido inteligente en los momentos dif�ciles. �Podr�a haber jugado mejor? S�, pero el nivel ha sido bueno", aseguraba Alcaraz al acabar el partido antes de a�adir: "Estoy mejor de lo que pensaba. Me estoy recuperando muy bien despu�s de los partidos y creo que he cogido el ritmo de competici�n. Ante Paul no puedo cometer tantos errores, pero estoy preparado". Paul, una dura pruebaEst� en ese punto. No es que ya juegue como antes, porque todav�a no lo hace. Ni que su derecha haya recuperado toda su violencia, porque a�n hay momentos de imprecisi�n. Pero vuelve a comportarse como �l mismo cuando las cosas se complican. Vuelve a saber sufrir. Vuelve a encontrar soluciones. El escenario de un torneo ‘grande’ vuelve a resultarle natural y eso puede ser mucho. El domingo, ante Tommy Paul vivir� la primera dura prueba de ese proceso. El estadounidense es un rival ante el que Alcaraz nunca se siente completamente c�modo, pese a dominar el cara a cara. Esta misma temporada ya le gan� en la tercera ronda del Open de Australia, en tres sets, pero aquel partido pertenece a otra vida: entonces el espa�ol llegaba con ritmo, confianza y partidos acumulados. Ahora llega desde otro lugar. Por eso el duelo tendr� un valor especial. Ante Paul tendr� que demostrar algo m�s que lo demostrado, pero mientras tanto, ah� est� otra vez. Sonriendo en la pista, haciendo trucos con la raqueta, celebrando puntos y caminando por el US Open como si nunca se hubiera marchado. La dulce rutina.