0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialA los imanes de nevera y a los pongos variopintos les ha salido competencia: los platos ralladores. Callejeando por Ciutat Vella, no hace hace falta esforzarse demasiado para toparse con estos platos que prometen ser el mejor aliado para todo tipo de elaboraciones. Se inventaron hace miles de años, en la antigua Roma, en tierras hindúes y en Japón se han encontrado restos de ellos; sin embargo es ahora que este utensilio ancestral ha resurgido con fuerza convirtiéndose en el souvenir del verano.Mayoritariamente hechos de cerámica, los hay lisos, de colores, y también tuneados con elementos gaudinianos. Respecto al tamaño también hay donde elegir y si están viviendo un auténtico boom es gracias a talleres de cerámica artesanal (especialmente en España y Portugal), que han rescatado y popularizado el concepto para triturar tomate, ajo o jengibre.En la calle Comtal podemos encontrar desde los que ofrece Cerámica Villegas que son de artesanos y más de autor, hasta los más industriales fabricados en China que han recreado todo tipo de fantasías para seducir a los turistas. En España, la primera en ver el filón de los platos ralladores fue Verónica Núñez, de Alfartierracocida. En una feria, descubrió el utensilio y en 2015 empezó a fabricar prototipos. Desde esta fábrica taller de Málaga los empezaron a comercializar en 2018 y en la actualidad, los exportan a todo el mundo. Plato rallador de Tierra Cocida Cedidas“Ahora hay un boom y están en todas partes, pero cuando empezamos fuimos los primeros y a pesar de que han salido copias y competencia con muchos más recursos que nosotros para comercializar el plato rallador, ha sido una aventura muy bonita”, cuenta a Comer Verónica Núñez propietaria de Alfartierracocida, que justo ha sido elegida empresaria del año en Málaga por este producto que empezó siendo local y con el que ha conquistado medio mundo.¿El secreto del éxito del plato rallador? Verónica lo tiene claro: “es algo bonito, simple y funcional. Antes del plástico y del metal”. Hay muchas otras empresas que han querido sumarse a la rentabilidad del plato rallador, una de ellas es la alemana Evergrate, que ha conseguido abrir tiendas en los centros de las principales ciudades, en las que hacen demostraciones y ofrecen un amplio abanico de modelos. Plato rallador medianoCedidasPara la ceramista Judit Casalprim de Barbutina Ceràmica, un pequeño taller de Palafolls, la moda de los platos ralladores se cocinó en las redes sociales: “Yo doy clases de cerámica, y ahora, todas mis alumnas quieren hacer platos ralladores, y es porque los ven en las redes”. Lo de apuntarse a talleres de cerámica también es una tendencia que esta ceramista se explica por la pandemia. “Con el COVID las ferias de artesanía se frenaron en seco y los artesanos sufrimos, muchos empezamos a ofrecer clases y como la gente necesitaba salir de casa y apuntarse a cosas hubo un auge de la cerámica, que tiene algo de terapéutico, no te digo que no”, sostiene Judit Casalprim.En La Bisbal d'Empordà, capital catalana de la cerámica, también han sucumbido a los platos ralladores. En l'Aigüeta, la zona donde se concentran la mayoría de las cerámicas, no hay tienda que no ofrezca el utensilio en boga, sin embargo, ceramistas de La Bisbal que lo fabriquen sólo hay uno, Francesc Cabrillana. “Se han fabricado cientos y miles y muy económicos, de fuera vienen de todos los colores y más baratos, pero en nuestro taller nos destacamos por el buen hacer, los hay más baratos pero los nuestros ofrecen calidad. Y se vende porque no gasta luz, es práctico y funciona”, argumenta este maestro artesano de cerámicas Yuma. Todo apunta que los platos ralladores han venido para quedarse.