Un rallador de metal empieza a mostrar desgaste cuando el queso se engancha, la zanahoria resbala sobre la superficie o hace falta ejercer mucha más presión para obtener el mismo resultado.El cambio suele aparecer de manera gradual. Los pequeños bordes levantados alrededor de cada orificio pierden su filo y el alimento deja de cortarse con facilidad.Cómo afilar un rallador de metal depende también del tipo de pieza. Los modelos tradicionales de chapa estampada admiten intervenciones diferentes de los ralladores modernos con cuchillas grabadas o fotograbadas.Para un rallador tradicional de chapa, el método casero utiliza la parte áspera y sin esmalte que algunas tazas o platos de cerámica tienen en la base. Esa superficie funciona de manera similar a un abrasivo fino.La taza se coloca boca abajo y se busca únicamente el aro de cerámica sin brillo. Esa zona debe pasarse con suavidad sobre los relieves del rallador de metal, siguiendo el sentido contrario al borde que realiza el corte.No hace falta ejercer mucha fuerza. El trabajo consiste en realizar pasadas cortas y controladas sobre la superficie, evitando golpes que puedan doblar los dientes o deformar la chapa.La cerámica sin esmaltar también se utiliza como recurso de emergencia para afilar cuchillos porque su superficie abrasiva puede retirar cantidades muy pequeñas de metal. El principio es similar, aunque la geometría de un rallador es mucho más irregular.Después de varias pasadas conviene detenerse y comprobar el resultado con cuidado, sin pasar los dedos directamente sobre los dientes. Si el rallador mejoró, no es necesario insistir.Al terminar debe lavarse con agua tibia y detergente para retirar cualquier partícula que pudiera haber quedado sobre la superficie. Luego hay que secarlo por completo antes de volver a utilizarlo.En qué ralladores conviene evitar este truco caseroNo todos los ralladores están fabricados de la misma manera. En los modelos clásicos de caja, los dientes suelen formarse levantando pequeñas secciones de una chapa metálica.Los ralladores modernos pueden utilizar cuchillas grabadas químicamente o mediante otros procesos de precisión. En esos casos, intentar modificar cada borde con cerámica puede terminar perjudicando una superficie diseñada para conservar su filo original.Por ejemplo, Microplane, uno de los fabricantes especializados en este tipo de utensilios, indica expresamente que sus cuchillas grabadas están diseñadas para mantenerse afiladas sin necesidad de ser afiladas nuevamente.Por eso, si se trata de un rallador de ese tipo, conviene revisar primero las instrucciones del fabricante. Una pérdida aparente de rendimiento también puede deberse a restos secos de alimentos atrapados alrededor de las cuchillas.Tampoco conviene intentar levantar cada diente con un cuchillo, destornillador o punzón. Una deformación desigual puede hacer que el rallador corte de manera irregular y aumentar el riesgo de que la mano resbale.Cómo cuidar el rallador para que conserve el filo por más tiempoLa limpieza inmediatamente después de usarlo evita que queso, cítricos o verduras se sequen dentro de los orificios. Una vez endurecidos, esos restos son más difíciles de sacar y pueden dar la impresión de que el rallador perdió filo.Para retirar comida atrapada puede utilizarse un cepillo de cerdas suaves. Microplane recomienda cepillar en la misma dirección de los dientes para reducir el riesgo de engancharlos o dañarlos.El secado también importa. Dejar un rallador metálico húmedo durante períodos prolongados favorece manchas y corrosión, especialmente en zonas donde el metal ya presenta desgaste.
Cómo afilar un rallador de metal de cocina con un paso a paso rápido y bien casero
Los dientes pueden perder eficacia después de años de uso, golpes y lavados.Antes de reemplazarlo, hay un método casero que puede servir en algunos modelos de metal.









