El verano ha estado protagonizado por tres noticias de calado muy diferente, pero que ponen de relieve algunos de los grandes problemas de este país. Los macroincendios, la “invasión” de Ceuta y el ático de Ayuso no son más que pinceladas que retratan la deficiente gestión de los montes, la relación de dependencia con Marruecos y el despropósito de los precios de la vivienda. Los dos primeros han sido ampliamente analizados en este periódico, así que me voy a centrar el drama de la vivienda en Madrid.

El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso sigue sin haber dado una explicación coherente de por qué y para qué la Comunidad de Madrid compraba un ático para uso de su presidenta. Los datos son que la empresa pública Planifica Madrid compró por 6,3 millones de euros un ático de uso residencial de 481 metros cuadrados, situado en la calle General Martínez Campos, 35, en el distrito madrileño de Chamberí. La adquisición se escrituró el 14 de abril de este año, aunque no se conoció hasta que lo publicó El País el 29 de julio. La primera explicación que dio la Comunidad de Madrid fue que la compra se había realizado para que fuera utilizado por la presidenta mientras se realizaban obras en su despacho en la sede de la Comunidad, en la Puerta del Sol. Después empezaron a modificar las versiones y la propia Ayuso quiso defenderse atacando al Gobierno central porque al presidente y una buena parte de los ministros cuentan con residencia oficial. ¿Quiere esto decir que estaban tratando de levantar, de tapadillo, una residencia oficial para la presidenta de la Comunidad de Madrid?