Corría mayo de 2019 cuando la entonces candidata del PP a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, recorría Galapagar junto al periodista Cake Minuesa para denunciar la hipocresía de Pablo Iglesias e Irene Montero. “El Partido Popular tiene un modelo de gestión que es tan exitoso que luego es el que todos en la izquierda eligen para sus hijos a la hora de vivir”, decía entonces paseando por las calles de la localidad.

La justificación para aquel escrutinio era precisamente la hipocresía de Iglesias y Montero entre su estilo de vida y su discurso. Y la hipocresía es perfectamente criticable. Otra cosa es utilizarla como coartada para traspasar todos los límites acosando a las trabajadoras que cuidaban de sus hijos, difundiendo fotografías de los menores saliendo del colegio y teniendo durante meses a activistas de ultraderecha apostados a las puertas de la casa, algunos denunciados incluso por grabar hacia el interior de la vivienda.