Siguiendo el criterio que Ayuso y su entorno aplicaron a Galapagar, hay muchos motivos para hablar de las contradicciones de la presidenta. Ayuso ha hecho de vivir de alquiler parte de su propio relato personal, mientras una empresa pública le compraba por 6,3 millones de euros un ático con fines cambiantes

La presidenta se muda a una zona acomodada tras abandonar el barrio en el que creció y donde la Comunidad de Madrid compró el polémico apartamento con 199 metros de terraza

La mudanza coincide con el intento de la Comunidad de deshacerse del inmueble que primero justificó como oficina y después negó que fuera a tener uso residencial