La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, están muy preocupados por los últimos sucesos de Ceuta. O para ser más exactos, por la estrategia diabólica del presidente Sánchez para destruir España. Vale, es comprensible la inquietud, pero, ¿y el ático?
La crisis migratoria que ha vivido en los últimos días la ciudad autónoma ha caído de perlas a la derecha y la extrema derecha. Lo más complicado ha pasado, con el regreso de la inmensa mayoría de los 72.000 (nuevo dato de Interior) que habían atravesado la frontera por mar y tierra. Ahora viene la etapa de preguntas y respuestas, porque el Gobierno tiene mucho que explicar sobre lo ocurrido. Pero justamente Ayuso y Rodríguez no están para hacer preguntas, sino para dar respuestas. Y no sobre Ceuta, sino sobre el ático de 450 metros cuadrados con doscientos de terraza que una empresa pública dependiente de la Comunidad compró supuestamente para que viviera la presidenta mientras se realizaran unas obras de rehabilitación de la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia regional.












