Noticia Exclusivo suscriptores La lectura es esencial en los niños. Foto: Getty ImagesSUBDIRECTOR VIDA05.09.2026 21:33 Actualizado: 05.09.2026 21:33

En Colombia se estima que solamente el 45 por ciento de los niños de tercer grado alcanza los niveles adecuados de alfabetización, esto es, lectura y escritura. El restante presenta serios problemas en estas habilidades. No se trata de un dato cualquiera. Por el contrario, la evidencia científica, así como expertos no solo nacionales, sino internacionales, coinciden en que precisamente este problema es quizá el principal y más importante que enfrenta la educación en el país y en toda Latinoamérica. LEA TAMBIÉN Tal vez esta afirmación pueda parecer exagerada, en especial en un país donde la mayor parte de la conversación alrededor de la educación no pasa por la alfabetización, como sí ocurre por ejemplo con el acceso a la universidad. Sin embargo, cada vez hay más actores, principalmente de la sociedad civil, que unen esfuerzos para poner la alfabetización en la agenda.Y es que parece haber un consenso entre académicos e investigadores acerca del papel de la alfabetización (o la falta de ella) como desencadenante de los demás problemas en educación. Así lo explica Ignacio Ibarzábal, presidente del Instituto de Evidencia Educativa: “Los primeros años son decisivos por una razón sencilla: durante ese período los chicos aprenden a leer, y a partir de ahí leen para aprender todo lo demás. Un niño que no consolida la lectura a tiempo no queda apenas rezagado en una materia; queda en desventaja frente a cada contenido que se enseñe de ahí en más, en matemática, en ciencias, en historia. Por eso las brechas que se abren temprano tienden a ensancharse año tras año, y revertirlas más adelante es mucho más difícil y más costoso que enseñar bien desde el comienzo. La evidencia también muestra que esto no es un problema sin solución: sabemos bastante sobre qué prácticas de enseñanza funcionan y sobre cómo acompañar a los docentes para que las lleven al aula. La decisión de priorizarlas es política”.Investigaciones de la OCDE o el Banco Mundial coinciden: un niño que no aprende a leer y a escribir a tiempo queda rezagado en todo su proceso educativo. Con el tiempo, estos rezagos llevan a la reprobación, repitencia, frustración y, posteriormente a la deserción escolar. Son niños que no terminan el colegio o que, de hacerlo, difícilmente ingresen a la educación superior. Un efecto dominó que pone a tambalear la trayectoria educativa de millones de niños, con serios impactos en el tiempo en aspectos económicos como la productividad nacional o el empleo informal.Todo esto ocurre a pesar de los diagnósticos que dan cuenta de esta problemática. El dato del 45 por ciento de menores que sí alcanzan adecuados niveles de alfabetización (y el 55 por ciento que no lo hace) se desprende de las pruebas Saber de grado 3° del año 2023, las últimas aplicadas. Mediciones similares en la región muestran que el país está rezagado: En Argentina los niños en esas edades que sí saben leer y escribir son el 57,3 por ciento, en Chile son el 60,9 por ciento y en Brasil, el 66 por ciento.Pero esta no es la única medición que permite dimensionar el problema. Hace un par de meses, el Instituto de Evidencia Educativa alertaba que el 51 por ciento de los niños de 6 a 8 años en Colombia corren riesgo de no alfabetizarse a tiempo, lo que equivale a un total de 1,3 millones de niños y niñas.Por su parte, otro estudio publicado en 2024 por el Banco Mundial da cuenta de la pobreza de aprendizajes en lectura entre los estudiantes colombianos en primero de primaria, luego de analizar su desempeño en cinco de las principales ciudades del país. Los resultados fueron alarmantes: por ejemplo, en Cali el 25 por ciento de los niños (la cuarta parte) no fue capaz de reconocer ni una sola palabra cuando se les puso a leer durante un minuto un texto simple para su edad, mientras que el 23 por ciento solo leyó de 1 a 10 palabras. Apenas 4 de cada 10 niños pudo leer las suficientes palabras que corresponden al nivel mínimo de aprendizaje para superar el primer grado, es decir, más de 20 palabras por minuto.La Gobernación de Cundinamarca impulsa la lectura. Foto:Gobernación de Cundinamarca.El ejemplo de BrasilY el problema es que en los diferentes países de la región, incluido Colombia, la alfabetización difícilmente se cuela entre la agenda pública y las políticas gubernamentales. Salvo una excepción: Brasil.En el vecino país, desde el año 2007 cuenta con el Ideb (Índice de Desarrollo de la Educación Básica), un indicador nacional que, entre otras cosas, da cuenta del nivel de alfabetización de los niños y niñas en los primeros años de escolaridad.No se trata de un indicador más. Con el paso del tiempo, mejorar los resultados de alfabetización se ha convertido casi en una obsesión en el sistema educativo brasilero, como pudo comprobar EL TIEMPO en una visita realizada hace pocos días a Sao Paulo.Los colegios brasileros hacen constantes evaluaciones para medir la evolución, en tiempo real, de cada uno de los estudiantes, los profesores se capacitan para mejorar los resultados, el material pedagógico para fortalecer el proceso de alfabetización no solo se actualiza con frecuencia sino que realmente se usa constantemente en las aulas. A esto se suman estímulos estatales y federales para que las escuelas mejoren su desempeño.El resultado, ha sido más que positivo: mientras en el año 2021 apenas el 36 por ciento de los niños de segundo grado sabían leer y escribir, el 2025 cerró con esta cifra en el 66 por ciento, superior a la meta nacional de llegar al 60 por ciento, y volviéndose el país de la región más avanzado en alfabetización inicial.Y todo esto se logró con una fuerte política pública pero, sobre todo, por la insistencia de organizaciones de la sociedad civil como el Instituto Natura, Fundación Lemann o Todos Pela Educaçao, las cuales fueron las que presionaron a los gobiernos locales y nacionales a poner manos a la obra.Así lo explica Denis Mizne, director ejecutivo de la Fundación Lemann: “Se entendió que, como país, debíamos hacer algo en conjunto. Ninguna política pública educativa de esta magnitud se hubiera logrado si no se superaba la ideologización y se avanzaba hacia un objetivo común”.De toda esta experiencia que este diario pudo evidenciar, llaman la atención dos cosas: primero, que exista un indicador real y constante que mida las habilidades de lectoescritura de los niños; y segundo, que un país tenga una meta nacional de alfabetización. Ninguna de estas dos cosas existe hoy en Colombia.Intentos en ColombiaExpertos consultados por EL TIEMPO coinciden en que lograr un cambio en la alfabetización inicial va a requerir de una fuerte política de Estado y no solo de un gobierno de turno. Pero mientras tanto, las principales iniciativas en este sentido se vienen desarrollando desde la sociedad civil y unos contados gobiernos locales.Recientemente, la Fundación Arcor (Argentina), Instituto Natura (seis países de la región), Fundación SURA (Colombia) y el Instituto de Evidencia Educativa firmaron un acuerdo de cooperación para impulsar la alfabetización como una prioridad estratégica en América Latina.Para David Saab, presidente de Fundación Instituto Natura, “la alfabetización temprana es probablemente la inversión educativa con mayor capacidad de transformar el futuro de un país. Colombia cuenta hoy con una oportunidad histórica para convertir la alfabetización en una prioridad nacional y consolidar una política sostenida que trascienda gobiernos y genere resultados para las próximas generaciones”.Paralelamente, en el año 2024, y en un intento por replicar parte del modelo brasilero así como otros ejemplos en países como Argentina, se lanzó Colombia se escribe leyendo, una coalición a la que pertenecen organizaciones como Fundación Luker, el Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana, la Escuela de Negocios de la Universidad de los Andes, el Banco Mundial, entre otros, y que ya trabaja con entes territoriales como las secretarías de educación de Bogotá, Antioquia, Valle o Bolívar.El propósito de ambas iniciativas es similar: aportar con datos, acompañamiento, e incidencia política para que, primero desde las regiones, y luego a nivel nacional, se logre realmente poner a la alfabetización inicial como una prioridad.MATEO CHACÓN ORDUZ | Subeditor Vida de Hoy Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.