Análisis Exclusivo suscriptores Un análisis detalla, nivel por nivel, dónde se pierden los estudiantes del país y cuánto cuesta no actuar.Deserción escolar. Foto: David Sánchez. Archivo EL TIEMPOSUBDIRECTOR VIDA06.08.2026 12:18 Actualizado: 06.08.2026 12:18
De cada 100 niños que entran a primero de primaria en Colombia, apenas 44 logran llegar a tiempo a grado once, sin repetir años ni quedarse rezagados en el camino. Y de esos pocos que sí terminan el colegio, solo 4 de cada 10 pasan de inmediato a la educación superior. LEA TAMBIÉN Así lo revela un reciente informe del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana. El trabajo revela que solo 13 de cada 100 estudiantes alcanza los aprendizajes básicos esperados al terminar el colegio (lo cual ha sido retratado en otros informes conjuntos con la Universidad Icesi y la Universidad de los Andes), y ahora detalla nivel por nivel dónde se produce esa fuga de estudiantes, y qué tan atrás queda el país frente a lo que debería lograr.El informe tomó la cohorte de niños que entraron a primero de primaria en 2013 y siguió su rastro año tras año. De los 100 que arrancaron, 23 truncan su trayectoria entre quinto y sexto grado, el tránsito de la primaria a la secundaria. Para cuando deberían llegar a once, otros 33 quedan por fuera del camino. Al final, solo 44 completan el ciclo escolar a tiempo. A esto se suma que apenas el 81,6 por ciento de la población mayor de 21 años ha alcanzado siquiera el nivel educativo de media, según la Encuesta de Calidad de Vida de 2025.Lo que pasa en cada nivelEl informe hace, además, un balance detallado nivel por nivel de los principales indicadores de educación entre los años 2022 y 2025, es decir, durante el cuatrienio del gobierno del presidente Gustavo Petro, sin contar 2026 (cifras que se consolidarán hasta dentro de un año). Ahí aparecen datos que van mucho más allá de la cifra de aprendizajes básicos. En preescolar, la cobertura cayó del 41,2 al 38,7 por ciento, con 78.000 niños menos matriculados. Y aunque la cobertura en transición —el único grado obligatorio de este nivel— se mantuvo estable en 84 por ciento, la matrícula real bajó de 743.000 a 640.000 estudiantes. El informe advierte, además, que no invertir en los primeros 1.000 días de vida de un niño cuesta entre 8 y 19 veces más que actuar a tiempo, de acuerdo con investigaciones citadas en el documento.En primaria, la cobertura se mantiene alta —98 por ciento—, pero la matrícula cayó en 216.000 estudiantes frente a 2022. Pero llama la atención que este indicador en las zonas rurales cayó un 12,8 por ciento. Así mismo, los datos (obtenidos del Sistema de Información de Matrículas - Simat) muestran que el sector oficial perdió 129.000 estudiantes entre 2022 y 2025, mientras que el privado perdió 98.000 solo entre 2024 y 2025. Esto muestra una caída de dos puntos porcentuales en la cobertura en estos niveles (del 100 por ciento en 2022 al 98 por ciento en 2025), lo que quiere decir que, aunque estén naciendo menos niños, si la cobertura cae es que el sistema está perdiendo su capacidad de acoger a todos los menores.Esto se evidencia con mayor claridad a medida que avanza el proceso escolar. En secundaria (grados de sexto a noveno), la cobertura pasó del 107 al 98 por ciento entre 2022 y 2025, con 296.000 estudiantes menos. Uno de cada diez no aprueba el año, y en departamentos como Vichada, Vaupés y Guainía, más de 6 de cada 10 estudiantes fracasan en su trayectoria en este nivel. El informe atribuye buena parte de este fenómeno a un currículo que, según el documento, no está asociado al proyecto de vida ni laboral de los adolescentes.La educación media (grados décimo y once), el foco central del informe, muestra que la tasa de cobertura neta en estos niveles académicos apenas se ubica por encima del 50 por ciento, llegando a un tope en 2023 del 50,85 por ciento, mientras que en 2024 (último dato disponible durante la elaboración del informe) fue del 50,52 por ciento, de acuerdo con datos oficiales del Sistema Nacional de Información de Educación Básica y Media (Sineb), del Ministerio de Educación.En otras palabras, esta cifra quiere decir que solo 1 de cada 2 jóvenes que por su edad deberían estar cursando grados décimo y once en realidad lo están haciendo, mientras que el resto o se encuentran fuera del sistema o están retrasados en su proceso formativo.En educación superior, la matrícula total aumentó en 212.000 estudiantes frente a 2022, alcanzando cifras preliminares de 2,49 millones para 2025, y la deserción por cohorte bajó del 50 al 41,6 por ciento. Pero el informe advierte sobre un problema de fondo poco discutido: el 48,1 por ciento de los egresados de programas técnicos y tecnológicos, y el 22,7 por ciento de los universitarios en Bogotá, no logran recuperar lo invertido en su educación, de acuerdo con la tasa interna de retorno calculada a 60 meses de haberse graduado. A esto se suma la reducción de cupos del Icetex, que pasó de otorgar cerca de 54.000 créditos al año a apenas 21.000 en 2025, con el agravante de que el 94 por ciento de esas becas se concentran en universidades que están por debajo, en los rankings, de las cinco mejores del país. LEA TAMBIÉN El costo de no actuarEl informe también revisó dos programas transversales que atraviesan todo el sistema: el Programa de Alimentación Escolar (PAE) y el Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio (Fomag). En el caso del PAE, aunque el porcentaje de cobertura subió del 76 al 82 por ciento, en la práctica el programa terminó atendiendo a 239.674 niños menos en 2025, y los problemas de continuidad e intermitencia en la contratación persisten, especialmente en Magdalena, Cauca y Chocó. En cuanto al Fomag, el gasto casi se duplicó, de 12,4 a 21,9 billones de pesos entre 2020 y 2024. Todo esto en el marco del nuevo modelo de salud de los maestros impulsado por este Gobierno, que de acuerdo con el informe no mejoró la atención a los docentes y aumentó los tiempos de trámite de las incapacidades médicas. Según cálculos del informe, las ineficiencias en la operación de este fondo le cuestan al país entre 2 y 3 billones de pesos al año.Para Gloria Bernal, directora del LEE de la Javeriana, la inacción sobre todos estos problemas estructurales tiene un costo que crece con el tiempo: "No actuar sobre cambios estructurales en la educación media le está saliendo carísimo tanto a los jóvenes como al país", advirtió la investigadora. La experta recordó, además, que un joven que termina la media obtiene salarios en promedio 28 por ciento superiores a quien solo completa la primaria, y que los estudios superiores ofrecen una rentabilidad del 14 por ciento, superior a la de otros sectores económicos.El informe cierra con cinco recomendaciones concretas: activar una búsqueda focalizada de los niños y adolescentes que están fuera del sistema, aprovechando datos de la Registraduría y otras fuentes públicas; garantizar la continuidad del servicio educativo rompiendo los cuellos de botella administrativos que interrumpen las clases; retomar la medición individualizada de los aprendizajes para poder hacerles seguimiento real a las competencias adquiridas; ajustar la pertinencia del currículo —especialmente en la educación media técnica— a las vocaciones regionales y a programas con mejores retornos; y consolidar una financiación sostenible orientada a resultados, que garantice permanencia, calidad y pertinencia en todos los niveles.Con esas cifras sobre la mesa, la conclusión del informe es clara: el reto de la educación colombiana ya no es solamente de acceso, sino de trayectoria completa y de calidad real de los aprendizajes, un problema que atraviesa cada nivel del sistema y que, según advierten los propios investigadores, tiene un costo que el país sigue posponiendo.REDACCIÓN EDUCACIÓN Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






