Noticia Exclusivo suscriptores El informe revela que, de seis países estudiados de América Latina, Colombia es el único donde los grados 10° y 11° no son obligatorioscolegios Foto: CanvaSUBDIRECTOR VIDA14.07.2026 17:14 Actualizado: 14.07.2026 17:14

La cobertura neta de educación media en Colombia apenas alcanza el 46 %, la cifra más baja de todo el sistema educativo formal del país. A esa cifra se suma un dato que, según un estudio del Instituto Natura para América Latina, ayuda a explicarla: Colombia es el único país entre los seis que la organización acompaña en la región —Argentina, Brasil, Chile, México, Perú y el propio país— que no ha establecido como obligatoria esta etapa escolar, correspondiente a los grados 10° y 11°. LEA TAMBIÉN David Saad, director-presidente del Instituto Natura para América Latina, plantea que esa diferencia normativa incide directamente en tres frentes que hoy son prioritarios para los sistemas educativos de la región: la cobertura, la permanencia y la calidad.El directivo advierte, sin embargo, que copiar un modelo ajeno no es la salida. "Cada país tiene fortalezas distintas. Brasil ha avanzado en evaluación y educación media integral, entre otras; Chile ha desarrollado experiencias destacadas en formación docente; y Perú logró mejoras importantes en sus resultados de aprendizaje", señaló Saad, quien insistió en que el ejercicio no debe ser el de imitar a un solo país. "Más que buscar un único referente, lo importante es entender qué aprendizajes pueden aportar estas experiencias a los desafíos que enfrenta cada país", agregó.Con base en esa comparación regional, el Instituto Natura resume el diagnóstico para Colombia en tres puntos. El primero es que la obligatoriedad de la educación media —hoy ausente en el país, pese a que la trayectoria escolar es gratuita y universal— condiciona que todos los adolescentes, sin importar su ubicación geográfica o su nivel socioeconómico, tengan garantías reales de acceso, permanencia y aprendizaje. El segundo es que ampliar el número de estudiantes que ingresan no basta: la experiencia latinoamericana muestra que retenerlos y asegurar que efectivamente aprendan es igual de difícil. El tercero tiene que ver con el sentido: cuando la educación media se conecta con los proyectos de vida de los jóvenes, baja el riesgo de que abandonen la escuela.Saad fue enfático en que esta etapa no debería entenderse como un simple trámite previo a la universidad. "Incluso cuando un joven no continúa estudiando después de graduarse, completar esta etapa genera beneficios en ingresos, empleabilidad y oportunidades de vida", explicó, y añadió que de ahí se desprende la importancia de que "la sociedad valore la educación media y que esta esté conectada con el proyecto de vida de los jóvenes".El caso que el Instituto Natura destaca con más detalle es el de Pernambuco, estado brasileño donde una reforma sostenida —con políticas públicas integrales y seguimiento permanente de resultados— llevó a que el modelo "Educación Media de Tiempo Integral" hoy se aplique en 27 unidades federativas de Brasil. Los resultados no se quedaron en lo académico: la empleabilidad juvenil creció 55 %, el acceso a educación superior aumentó 23 %, los homicidios cayeron 18 %, los embarazos adolescentes bajaron 38 % y las hospitalizaciones asociadas al consumo de sustancias psicoactivas se redujeron 37 %. Para el instituto, el dato más útil para Colombia es otro: varios de esos avances ocurrieron en zonas de Brasil con mayor rezago histórico, lo que sugiere que una reforma de este tipo puede cerrar brechas territoriales en lugar de ampliarlas.Alejandra López, gerente de la Alianza para la Transformación de la Educación Media (Atem), conecta ese hallazgo con un argumento más amplio sobre el propósito de la reforma. "Las experiencias de América Latina muestran que la educación media no es únicamente una discusión educativa; es una conversación sobre equidad, desarrollo y oportunidades para los jóvenes", afirmó López, quien sostuvo que los casos de la región prueban que las transformaciones sí son posibles. "Los avances de la región evidencian que las transformaciones son posibles cuando existen políticas integrales sostenidas, capacidades institucionales y una visión compartida sobre el papel estratégico de esta etapa para el futuro de los países", agregó.Para Atem, las brechas territoriales que persisten en Colombia en acceso, permanencia y aprendizaje son la razón por la que las lecciones de la región cobran urgencia: consolidar políticas que permitan que más jóvenes no solo entren, sino que se queden y terminen una educación media conectada con las necesidades de desarrollo de sus territorios.REDACCIÓN EDUCACIÓN Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.