Actualizado a las 09:53h.
Pedro Sánchez está solo en la crisis de Ceuta. Quizá más de lo que él mismo ha llegado a calibrar. A la mayoría parlamentaria adversa que se visibilizó el jueves en el Congreso y el clamor de las calles en las movilizaciones que recorrieron ... España el miércoles, se suma ahora el sentir de sus propios votantes. En momentos críticos precedentes, el presidente del Gobierno ha exhibido una capacidad admirable para mantener compactas sus filas. Incluso ante la evidencia de los casos de corrupción, el movimiento de adhesión y las tesis de la persecución judicial han servido para resistir la posición de manera inquebrantable. Sin embargo, en esta ocasión algo ha cambiado. Incluso los suyos le han abandonado ante la incapacidad de comulgar con tesis que buscan exonerar a Marruecos de cualquier responsabilidad en lo que se vivió los días 30 y 31 de julio en la ciudad autónoma. Y esto también se percibe en la actitud reactiva de Ferraz, que lanzó una directriz interna para que sus cargos se abstuvieran de participar en las concentraciones de apoyo a la ciudad autónoma. En algunos casos, con escaso éxito.
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