Explicativo Exclusivo suscriptores La crisis migratoria en Ceuta se suma a los escándalos de corrupción del Gobierno español e impulsa a los partidos de derecha. ¿Sobrevivirá Sánchez?Diferentes encuestas le vaticinan a Sánchez una dura derrota frente al Partido Popular y a Vox. En la imagen, Santiago Abascal, líder de Vox (izquierda) y Pedro Sánchez (derecha). Foto: Collage generado con IA / AFPANALISTA SÉNIOR08.09.2026 23:01 Actualizado: 08.09.2026 23:01

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, es un superviviente. Desde 2018, lidera el Ejecutivo sin mayorías en el Congreso de los Diputados, gracias a una frágil alianza con la extrema izquierda y los partidos nacionalistas del País Vasco y Cataluña, a los que ha tenido que hacer un sinnúmero de concesiones. Afronta una ola de escándalos de corrupción que ha puesto en la picota a su aliado y padrino, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y llevó a la cárcel a destacadas figuras del sanchismo. A juicio, por tráfico de influencias y malversación, fue llamada su esposa, Begoña Gómez y, en otro caso de abuso del poder, fue juzgado y condenado su hermano David Sánchez.Crisis migratoria en Ceuta sigue semanas después de la entrada de miles de personas desde Marruecos. Foto:EFEPero la entrada a fines de julio de 72.000 migrantes en el enclave de Ceuta, una ciudad autónoma del Reino de España de menos de 20 kilómetros cuadrados, al norte de Marruecos y al este del estrecho de Gibraltar, y la crisis humanitaria y política que el episodio causó pueden obligar a Sánchez a disolver el Congreso y convocar elecciones para las cuales diferentes encuestas le vaticinan una dura derrota frente al Partido Popular (PP, derecha) y a Vox (extrema derecha).Entre el 30 y el 31 de julio, y a pesar de varias alertas de los servicios de seguridad españoles al Gobierno, decenas de miles de inmigrantes convocados por redes sociales, nadaron o caminaron durante las mareas bajas desde las playas marroquíes hasta la orilla ceutí, aunque algunos saltaron la valla de red metálica. Videos de cámaras de seguridad muestran que fue una operación coordinada desde el lado marroquí, e informes de la Guardia Civil indican que agentes marroquíes colaboraron. LEA TAMBIÉN Tras haber anunciado el 1.º de agosto que casi todos los migrantes habían regresado a Marruecos, el Gobierno español se vio obligado a reconocer días después que más de 10.000 –muchos de ellos niños, jóvenes y madres de familia– se quedaron en la ciudad autónoma, una cifra enorme para un enclave donde viven 84.000 personas. Denuncias de robos, ataques con arma blanca y violaciones, agravaron el balance y pusieron contra la pared a Sánchez y a su gabinete, en cuyo seno terminaron enfrentados el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la titular de Defensa, Margarita Robles.El 24 de agosto, en comparecencia ante el Congreso, Robles reconoció que el CNI (servicio de inteligencia español) había enviado alertas a la delegación del Gobierno en Ceuta que, en materia de seguridad, depende del Ministerio del Interior. Robles aseguró que, según el CNI, desde el 29 de julio existía evidencia de una “convocatoria para el día siguiente para entrar a nado” a la ciudad autónoma. Marlaska siempre ha negado esas alertas y al tiempo que Robles hablaba en el Congreso, insistió en que “no había ningún informe que atisbara que el 30 de julio iba a suceder lo que finalmente aconteció”.El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez Foto:AFPEl asalto era un secreto a voces. Al amanecer del 30 de julio, horas antes del inicio del masivo paso en la frontera, el diario madrileño El Mundo tituló en su página web y en su edición impresa: “Hay 3.000 migrantes en Marruecos esperando cruzar a nado”. La crónica del periodista Andros Lozano, incluía testimonios de miembros de la Guardia Civil sobre la llegada de “cientos (de personas) cada día” al otro lado de la valla.A la imagen de un gabinete descoordinado se sumó pronto la terca insistencia de Sánchez de seguir con sus vacaciones de verano, primero en Canarias y luego en Andorra, mientras los medios multiplicaban las imágenes de más de 10.000 migrantes que copaban las calles de Ceuta, desbordando la capacidad del gobierno local para atenderlos. Aterrorizados por la inseguridad, los ceutíes reclamaban al Gobierno español por su imprevisión y la lentitud de su reacción. Cuarenta días después del inicio del asalto fronterizo, Sánchez no termina de salir de la tormenta. LEA TAMBIÉN Castigo en las encuestas para Pedro SánchezEste fin de semana, el deterioro del clima general para Sánchez quedó confirmado con la publicación de encuestas en El País de Madrid, afín al Gobierno, y en el ABC, identificado con la derecha. Según la firma 40dB, cuyas cifras nutren el Barómetro de El País, el 60 por ciento de los encuestados valora como mala o muy mala la actuación del Ejecutivo en Ceuta.A Sánchez le va aún peor: 63 por ciento califica de mala o muy mala su gestión del caso.Se salvan de la crítica la Policía y la Guardia Civil, percibidas como víctimas del mal manejo sanchista: 52 por ciento de los encuestados dice que han actuado bien o muy bien. También sobrevive el gobierno local de la ciudad autónoma, en poder del opositor PP: 44 por ciento dice que ha actuado bien o muy bien, contra el 22 por ciento que califica su gestión de mala o muy mala. “La ciudadanía cree que el Gobierno de España no ha estado a la altura”, concluía en El País, Belén Barreiro, directora de la encuestadora 40dB.Manifestante frente al Parlamento Español en Madrid. Foto:AFPEn el mismo sondeo, 60 por ciento cuestiona la mala cohesión del gobierno de Sánchez, 62 por ciento la falta de transparencia, 63 por ciento la escasa eficacia y 67 por ciento la falta de rápidez en la reacción. Como consecuencia, la postura de los españoles se endurece frente a la inmigración, lo que deriva en una mayor demanda de controles fronterizos.Ante la disyuntiva de endurecerlos o anteponer la acogida de migrantes, el 91 por ciento de los votantes de Vox se inclina por lo primero, al igual que el 89 por ciento de los del PP. La sorpresa es que sucede lo mismo con 52 por ciento de los votantes socialistas, mientras solo 36 por ciento opta por anteponer la acogida. LEA TAMBIÉN “Se trata de un durísimo golpe para Sánchez y su discurso de privilegiar la acogida de migrantes”, le dijo a EL TIEMPO un diplomático español vinculado a la burocracia de la Unión Europea. “Que la mayoría de los socialistas, sus votantes, favorezca endurecer el control fronterizo es una cachetada para un gobierno que lleva a cabo un programa de regularización para más de medio millón de inmigrantes sin papeles”, agregó la fuente.En la encuesta GAD3 para el diario ABC, Sánchez y su gobierno también salen rajados. El 66 por ciento de los encuestados pide que Sánchez convoque elecciones. En un eventual certamen electoral, GAD3 coloca al PP ante la posibilidad conquistar 133 escaños en el Congreso, mientras deja al Psoe con apenas 105 (16 menos que en la votación de hace tres años). Con sus 133 sillas sumadas a las 69 que conseguiría Vox (el doble que en 2023), la derecha unida conquistaría 202 diputados, amplísima mayoría en un Congreso de 350. LEA TAMBIÉN El sondeo de 40dB para El País también midió la intención de voto. Según ese estudio, el 32,4 por ciento votaría por el PP, contra 27,6 por ciento por el Psoe, una caída socialista de más de 4 puntos porcentuales frente a las elecciones de julio de 2023. Al igual que en la encuesta GAD3, el partido que más sube es Vox, que tiene el discurso más duro contra la inmigración: marca 17,8 por ciento de intención de voto, 5,4 puntos porcentuales más que en las elecciones de hace tres años.Los partidos socios de Sánchez también salen castigados, en especial, Sumar, de extrema izquierda. Y los nacionalistas vascos y catalanes, cuyo electorado no ve con buenos ojos la inmigración, pueden concluir que llegó la hora de quitarle el respaldo a Sánchez.De hecho, esos aliados llevan tres años haciendo naufragar los presupuestos presentadas por el Gobierno. Esta vez, podrían ir más lejos. “La calamitosa gestión de la ola migratoria que irrumpió en Ceuta, podría convertirse en el error de más de Pedro Sánchez”, escribió el lunes en Le Figaro de París, el columnista Nicolas Baverez.Un grupo de migrantes se acerca al puesto fronterizo para regresar a Marruecos. Foto:AFPAl igual que Melilla, el otro enclave español en la costa mediterránea de Marruecos, conquistado por España a fines del siglo XV, Ceuta lleva siglos bajo dominio español. En 1640 rompió con sus colonizadores portugueses para someterse al rey de España, Felipe IV. Desde entonces, aloja a una importante población de origen peninsular, en especial de ancestros andaluces. Desde 1970, Marruecos reivindica esos territorios como propios, pero Madrid se ha negado a iniciar negociaciones sobre la materia.¿Trump apoyaría reivindicación marroquí de Ceuta?El arma de los marroquíes siempre ha sido su población. En noviembre de 1975, cuando España se preparaba para abandonar sus posesiones en el Sahara occidental, 350.000 civiles marroquíes fueron lanzados al desierto por el rey Hassán II, con apoyo militar para ocupar la región e impedir que cayera en manos del Frente Polisario, aliado de Argelia, enemiga del régimen de Rabat. LEA TAMBIÉN La CIA y el Departamento de Estado americano dieron apoyo logístico a la operación, pues les inquietaba la cercanía del Polisario con la Unión Soviética.Hay un parecido con la coyuntura actual: Marruecos es el único país árabe que apoya el plan de Donald Trump para Gaza y, en julio, su gobierno envió 200 soldados a Rafah, al sur de la franja para ayudar en el “programa de estabilización” de la zona. Los soldados actuarán bajo las órdenes de Israel. Todo esto con un telón de fondo: los continuos ataques de Trump a Sánchez porque España no esté destinando al gasto militar tanto dinero como él exige a sus socios de la Otán, y los roces entre Sánchez e Israel, justamente por Gaza.Santiago Abascal, líder del partido de extrema derecha español "Vox" Foto:AFPNo sería extraño que Trump termine apoyando la reivindicación marroquí de Ceuta, e incluso de Melilla, y que lo ocurrido a fines de julio, sea un mecanismo de presión del rey Mohamed VI, hijo de Hassán II, para obligar a España a negociar.El columnista de El País, Jordi Amat, planteó el domingo “la hipótesis de una alianza que interconecte los intereses políticos de Marruecos, Israel y Estados Unidos”. Solo eso le faltaba a Pedro Sánchez. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.