Mar�a Santamar�a MadridActualizado Domingo,
septiembre
00:12"La idea es que puedan integrarse en esta sociedad en peque�o que tenemos para luego saltar al mundo exterior". Escuchar estas palabras en boca de la directora Valentina Ben�itez cobra un sentido completamente diferente cuando uno camina por los pasillos de la Escuela Infantil Adela Abrines, en el coraz�n del distrito madrile�o de Latina. Tras las puertas de este centro, se hace evidente que el inicio del curso no es un mero regreso a la rutina, sino que es el reencuentro de una sociedad que desaf�a los c�nones de la estandarizaci�n educativa.En la atm�sfera del colegio se siente c�mo cobra vida esa inclusi�n real que ronda el 14% del alumnado. Al entrar a las aulas espec�ficas para ni�os con Trastorno del Espectro Autista (TEA), destaca un bullicio constante en un espacio donde apenas existe el silencio. Fue en este escenario donde, durante tres intensas semanas de mayo, se incorpor� un elemento revolucionario: Diego Alfonso, un joven estudiante de Integraci�n Social de la Comunidad de Madrid que, adem�s de realizar sus pr�cticas profesionales, comparte el mismo diagn�stico que los peque�os a los que deb�a guiar.La presencia de un profesor en pr�cticas con TEA en una etapa tan temprana como la educaci�n infantil (de 3 a 6 a�os en estas aulas espec�ficas) supone un hito que desmantela los prejuicios tradicionales de la pedagog�a. El motivo de la elecci�n vocacional de Diego tiene sus ra�ces en su propia biograf�a; �l mismo cuenta que eligi� este grado porque era algo que le hab�a "llamado la atenci�n cuando estaba de peque�o en el colegio".En su infancia, el panorama de apoyo era casi inexistente. Explica que "estuvo en un programa, pero todav�a no exist�an las aulas TEA". Para el joven, la precocidad del diagn�stico y la intervenci�n temprana constituyen la piedra angular del desarrollo cognitivo y social de las personas, y asegura que "empezar a trabajarlo lo antes posible te ayuda de cara a cuando ya has crecido m�s"."Empezar a trabajarlo lo antes posible te ayuda de cara a cuando ya has crecido m�s"Diego Alfonso, estudiante de Integraci�n SocialEl d�a a d�a en un centro que alberga dos aulas TEA, con cinco ni�os por clase atendidos por maestras especializadas, es un entorno dise�ado para combatir la rigidez inherente al trastorno. Por lo que, a pesar de contar con la formaci�n te�rica, el choque con la realidad del ruido y la volatilidad de los ni�os supuso un desaf�o may�sculo para el propio integrador, ya que Diego padece hipersensibilidad auditiva, una de las caracter�sticas m�s comunes del espectro, por lo que le molestan los ruidos fuertes, y m�s cuando son continuos. Reconoce abiertamente que aprender a soportar estas situaciones es una cosa en la que ha estado "trabajando bastante tiempo, porque cuesta concentrarse".UN V�NCULO BASADO EN LA EMPAT�AValentina Ben�itez, que lleva 21 a�os al frente de la instituci�n y es una de las responsables de la metamorfosis del centro desde la apertura de la primera aula de apoyo a la integraci�n en 2008 y la primera aula TEA en 2014, subraya el incalculable valor pedag�gico de la experiencia de Diego. Las docentes Natalia Cobollo y Sof�a Garc�a coinciden en que las pr�cticas sirvieron para humanizar la teor�a y obligaron al equipo a reajustar sus propios ritmos. Natalia, testigo de los momentos de saturaci�n del joven durante momentos de mucho barullo, afirma que "ha hecho un esfuerzo inmenso".El aula TEA de la Escuela Infantil Adela Abrines.M. S.La verdadera magia de las pr�cticas de Diego Alfonso se manifested en el v�nculo que logr� establecer con dos alumnos del aula TEA con severas dificultades de comunicaci�n y autorregulaci�n emocional. Mientras las profesoras deb�an descifrar las conductas mediante la observaci�n, Diego les ayudaba desde la empat�a de la experiencia vivida. "Me veo reflejado", afirma. Esta ventaja le permit�a prever las crisis de frustraci�n antes de que el llanto o las conductas autolesivas se desencadenaran, guiando a los peque�os hacia sus intereses para que pudieran desconectar.Los propios alumnos identificaron de inmediato que aquel nuevo profesor habitaba y entend�a su mismo universo conceptual y sensorial. Estar con Diego se convirti� en un espacio seguro para los ni�os, un territorio libre de la obligaci�n de socializar. El profesor recuerda: "Sobre todo uno de ellos se acercaba a m� en todos los patios cuando estaba cansado". El menor buscaba refugio junto a su maestro, sent�ndose en silencio a su lado para jugar o charlar desde "un punto de vista tranquilo". El joven de 22 a�os concluye que "si han estado el suficiente tiempo, s� se sienten m�s c�modos con alguien a quien perciben como muy similar".El testimonio de Diego no solo avala la necesidad de repensar las metodolog�as de inclusi�n escolar, sino que reivindica el papel activo de los adultos con TEA dentro del mercado laboral y los equipos multidisciplinares. "El hecho de que trabajen contigo en la infancia es vital, es el momento en el que tu cerebro es m�s flexible", relata. La diferencia entre recibir apoyo o ser abandonado a la incomprensi�n institucional marca el destino de las personas neurodivergentes. Por su parte, Natalia Cobollo defiende que contar de forma fija con un profesional con TEA en el equipo escolar "aportar�a explicaciones clave".Diego Alfonso leyendo un libro con uno de sus alumnos en el aula TEAM. S.Frente a la incomprensi�n de la sociedad, la metodolog�a de la Escuela Infantil Adela Abrines demuestra que la accesibilidad basada en la estructuraci�n visual no solo beneficia a las personas con TEA, sino a la totalidad del alumnado. Valentina Ben�itez evoca los tiempos en que las familias del barrio protestaban y retiraban a sus hijos del colegio al no aceptar la llegada de alumnos con necesidades especiales. Hoy, el panorama ha dado un vuelco absoluto y para la veterana directora, estar en un cole as� "es lo mejor que puede pasarle a un ni�o, ver que no todos son iguales", ya que los peque�os act�an de manera protectora, asimilan la diversidad de c�digos comunicativos y aprenden lecciones de empat�a que no se imparten en ning�n libro de texto.Al finalizar sus pr�cticas, Diego mira al futuro y expresa su deseo de ejercer en centros de id�ntica metodolog�a. Por su parte, la directora de la escuela guarda un sue�o que resume la meta �ltima de todo el proyecto: "Me encantar�a que los ni�os de las aulas TEA volvieran al centro en el futuro. Eso significar�a que han tenido una trayectoria educativa exitosa, que cada uno llegue hasta donde pueda llegar, pero que logren integrarse plenamente en una empresa, en un trabajo y en la sociedad. Por eso admiro el esfuerzo que ha hecho Diego aqu�".










