NoticiaDetrás del diploma quedaron años de sacrificios, clases hasta la noche y dos madres que se convirtieron en sus ojos y compañeras de universidad.Camilo Esquea Gutiérrez y Santiago Gómez Zúñiga se graduaron como licenciados en Tecnología de la Universidad del Magdalena. Foto: Unimagdalena08.09.2026 13:08 Actualizado: 08.09.2026 13:08

Llegar a la universidad ya era un desafío. Terminarla parecía todavía más difícil. Pero Camilo Esquea Gutiérrez y Santiago Gómez Zúñiga fueron mucho más lejos: estudiaron, investigaron, compitieron con otros universitarios y terminaron desarrollando un asistente virtual con inteligencia artificial pensado para facilitarles el trabajo a los profesores. LEA TAMBIÉN Los dos jóvenes tienen discapacidad visual y esta semana estuvieron entre los 605 nuevos profesionales que recibieron su diploma en la Universidad del Magdalena. Se graduaron como licenciados en Tecnología después de atravesar una carrera en la que las barreras estaban presentes desde actividades tan cotidianas como desplazarse hasta un salón, consultar material académico o permanecer durante largas jornadas en el campus.La fotografía final muestra a dos nuevos profesionales. Lo que queda por fuera de ella son los años que necesitaron para conseguirlo.Llegaron de Ciénaga a Santa MartaPara Camilo, estudiar significaba además salir constantemente de Ciénaga y trasladarse hasta Santa Marta para asistir a la universidad. Había jornadas que terminaban a las diez de la noche y después venía el regreso a casa.Camilo Esquea viajaba constantemente entre Ciénaga y Santa Marta para estudiar. Foto:UnimagdalenaLa rutina se extendió durante años. Transporte, clases, trabajos, investigaciones y nuevamente carretera. Su discapacidad visual agregó dificultades a una vida universitaria que ya exigía tiempo y sacrificios.Por eso, cuando finalmente recibió el diploma, Camilo ya estaba pensando en el siguiente objetivo.“Fueron años de sacrificio. Vivo en Ciénaga, Magdalena, y siempre me trasladaba para asistir a clases hasta las diez de la noche”, recordó. LEA TAMBIÉN Su propósito ahora es ejercer como licenciado, continuar especializándose y, eventualmente, alcanzar un doctorado.Santiago recorrió su propio camino. Detrás de su graduación, asegura, hubo momentos complejos y una lucha que trascendió las aulas.“Para llegar aquí he pasado por muchas cosas. Este paso es la culminación de toda esa lucha y esfuerzo”, expresó el nuevo profesional.Su mensaje después de graduarse fue dirigido a demostrar que una discapacidad puede cambiar la manera de enfrentar determinadas actividades, pero no tiene por qué convertirse en una sentencia sobre lo que una persona puede alcanzar.No se conformaron con graduarse: crearon con inteligencia artificialCamilo y Santiago pudieron limitarse a cumplir con las materias necesarias para obtener el título. Eligieron otro camino.Detrás de los diplomas de Camilo y Santiago quedaron años de sacrificios. Foto:UnimagdalenaLa tecnología terminó convirtiéndose en el terreno donde ambos encontraron una posibilidad para investigar y desarrollar soluciones aplicables a la educación.Como trabajo de investigación desarrollaron conjuntamente un chatbot o asistente virtual alimentado con inteligencia artificial y basado en la metodología TPACK. La herramienta fue concebida para apoyar a profesores en la planificación de sus clases, ayudándoles a organizar contenidos, estrategias pedagógicas y recursos digitales que pueden utilizar dentro y fuera del aula.El proyecto terminó sacándolos del salón de clases.Los jóvenes ingresaron a un semillero de investigación, participaron en concursos y obtuvieron reconocimientos por su propuesta. El trabajo consiguió además el aval de la Red Colombiana de Semilleros de Investigación (RedCOLSI) y fue presentado mediante una ponencia en un evento nacional realizado en Cali. LEA TAMBIÉN Aquellos estudiantes que debieron encontrar formas de superar sus propias barreras académicas terminaron utilizando la tecnología para facilitar el trabajo educativo de otras personas.“Es una herramienta que nos ayuda a planificar las clases de una manera didáctica e innovadora”, explicaron sobre el proyecto.Dos madres también hicieron la carreraPero sería imposible contar la graduación de Camilo y Santiago hablando únicamente de ellos.Durante buena parte del recorrido hubo dos mujeres que asistieron a una universidad en la que nunca se matricularon y terminaron viviendo horarios, dificultades y jornadas académicas casi como si también fueran estudiantes.Camilo Esquea Gutiérrez y Santiago Gómez Zúñiga se graduaron en la Universidad del Magdalena. Foto:UnimagdalenaAstrid Gutiérrez, madre de Camilo, y Diana Zúñiga, madre de Santiago, estuvieron junto a sus hijos desde el comienzo de la carrera. Los acompañaron a clases, ayudaron a orientarlos cuando las circunstancias lo exigían y se convirtieron en piezas fundamentales para que pudieran permanecer en el proceso universitario.Mientras ellos escuchaban una explicación, presentaban un trabajo o adelantaban una investigación, sus madres estaban cerca. LEA TAMBIÉN Por eso el diploma que recibieron esta semana tiene también una dimensión familiar.“Tendré los mejores recuerdos en la universidad. Los docentes y compañeros se volvieron amigos y siempre estuvieron acompañando el proceso de mi hijo”, contó Astrid.De enfrentar barreras a convertirse en profesoresLa Universidad del Magdalena dispuso durante su formación acompañamiento académico y emocional a través de la Facultad de Ciencias de la Educación y la Dirección de Desarrollo Estudiantil. La institución también cuenta con beneficios para estudiantes con discapacidad, entre ellos exoneración del pago de inscripción, descuentos del 90 % en matrícula una vez obtienen el cupo y acceso prioritario a programas de alimentación.Sin embargo, ninguna política institucional podía presentar los exámenes por ellos, cumplir las jornadas académicas, desarrollar la investigación o soportar los años que separaban el ingreso a la universidad del momento de recibir el título.Eso les correspondió a Camilo y Santiago.Ahora son licenciados en Tecnología y quieren ejercer la profesión para la cual se prepararon. Paradójicamente, dos jóvenes que durante años necesitaron que el sistema educativo se adaptara para permitirles estudiar están listos para ocupar el otro lado del salón: el de quienes enseñan. LEA TAMBIÉN Y llegan allí con algo más que un diploma bajo el brazo. Llegan con una herramienta desarrollada por ellos mismos, basada en inteligencia artificial, que pretende ayudar a otros profesores a enseñar mejor.Después de años aprendiendo a superar las barreras que encontraron para estudiar, Camilo y Santiago terminaron utilizando la tecnología precisamente para abrirles caminos a los demás.Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.