0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialPedro Sánchez es aficionado al enduro. Le gusta sortear obstáculos naturales con la bici y exhibir resistencia y destreza en las redes sociales. Posición, frenada, curvas, mirada, control de velocidad y lectura del terreno. Proliferan los manuales de jefes de gabinete, pero al presidente le va el enduro. Hasta ahora. La política clásica fue engullida por la polarización y su hoja de servicios en el terreno de la gestión luce hoy una mancha imborrable en los estertores de la legislatura.Ni los casos de corrupción que planean sobre el PSOE y su familia han dañado tanto la imagen del presidente. Los cinco días de “reflexión” de abril del 2024 fueron un revulsivo político, pero las meditaciones estivales del 2026 constituyen un agujero en el relato de Sánchez que no se borra con empatía sobrevenida ni promesas cimentadas en pruebas venideras.Pedro Sánchez en el CongresoDani DuchLa crisis de Ceuta es munición en el terreno de la inmigración, que la derecha abona para crecer en las urnas y que deja a la izquierda entre los principios y el desacomplejamiento de sus electores. La entrada súbita de más de 70.000 personas en Ceuta solo puede ser fruto de una operación híbrida con anclaje en Marruecos que ha enseñado las costuras del Gobierno y del propio Estado. El presidente pudo alegar ignorancia inmediata, pero no tras un mes de vacaciones. Ni puede dudar de lo indudable: hubo colaboración marroquí sobre el terreno, tal y como certifica el informe de la Policía.Desde la soledad parlamentaria, Sánchez se encomienda a San CNI, a quien cuestionó hace un mes. El agujero de confianza con Marruecos es de diez horas. El futuro de las relaciones diplomáticas depende ahora de la radiografía de esa ventana temporal del 31 de julio en la que las autoridades marroquíes, como mínimo, se inhibieron. Luego están los toppings : las mafias, los bulos, la internacional reaccionaria, Rusia, Israel… pero lo nuclear es el papel de Marruecos. Y mientras el Gobierno busca respuestas, basta con evaluar la gestión de la emergencia para confirmar el desasosiego socialista.El PP tiene experiencia en repeler migrantes; lo hizo en El Tarajal en el 2014. Una tragedia¿Se podía repeler la “invasión” por la fuerza? El PP tiene experiencia en la misma playa de El Tarajal en el 2014: 56 guardias civiles, balas de goma, salvas detonadoras y botes de humo. Que no entren. A cualquier precio. El resultado, una tragedia. Hasta Jorge Fernández Díaz, entonces ministro, admitió que no debieron disparar. Sánchez se aferra al hito del retorno voluntario de más del 90% de los migrantes a Marruecos en menos de 24 horas, aunque, un mes después, nadie puede cifrar los ilegales que permanecen en la ciudad autónoma. La lluvia de millones no se percibe en las calles. Sumar se despega del PSOE y pide enviar a los menores a la península; los barones del PP se niegan a acogerlos con una mano mientras palmean a su compañero en Ceuta con la otra, y hasta la Generalitat, aliada leal, pone condiciones.El ejército custodia los supermercados y las puertas de los colegios. Las ayudas económicas tienen calendario: un mes más. El PSOE se asfixia. Juan Jesús Vivas, emerge como sensato titán ante la sensación de abandono en la ciudad autónoma y los ceutíes, como héroes ante la peregrinación de carroñeros ultras.Ni los excesos de la derecha sirven ya como amalgama para los socios de investiduraSe buscan culpables en el Gobierno. La pugna entre los ministros del Interior y de Defensa se había cronificado. Ahora, Margarita Robles se declara, a la práctica, en rebeldía. Prioriza la defensa de sus agentes sobre el terreno y evidencia en el Congreso su desapego hacia un relato político que nacía cojo. La ministra puede haber perdido el favor de Sánchez frente a Fernando Grande-Marlaska, quien se inmola al plasmar por carta la falta de control sobre la Policía. Reconocer por escrito, quizás con la vista puesta en una causa judicial, que no puede “ejercer su responsabilidad” ministerial sin la información que la Policía traslada a la Audiencia Nacional y reiterarlo ante la presidenta del Poder Judicial no hace más que certificar la derrota ante la opinión pública.Ni los excesos de la derecha, que solo espera ver al presidente ante un tribunal, sirven ya como amalgama para los socios de investidura. Un agujero de diez horas en Marruecos, un mes de vacaciones en Canarias y una crisis por resolver en Ceuta. Nada estaba en la hoja de ruta hacia las urnas. Sánchez necesita un triunfo. ¿Será la financiación? Otro agujero.Subdirectora de La Vanguardia desde 2014. En la actualidad estoy al frente de la edición digital. He sido jefa de la sección de Política (2006-2014) . En Europa Press (1995-2006) pasé por Sociedad, Tribunales y Política.
El agujero de diez horas que engulle a Sánchez, por Isabel Garcia Pagan
Pedro Sánchez es aficionado al enduro. Le gusta sortear obstáculos naturales con la bici y exhibir resistencia y destreza en las redes sociales. Posición, frenada, curvas, mirada, control de velocidad y lectura del terreno. Proliferan los manuales de jefes de gabinete, pero al...









