0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialPedro Sánchez ha aumentado sus intervenciones institucionales y pausado sus recomendaciones tiktokeras. Con la excepción de su aparición en la red la semana pasada con motivo del Día de Ceuta, las dos últimas prescripciones culturales del presidente del Gobierno recibieron diagnósticos de psicopatía expedidos desde la oposición digital. La crisis humanitaria en Ceuta ha derivado en conflicto político y no deja margen al ocio reconvertido en ociosidad por el adversario cuando las decisiones dependen de tu gobierno.En la cuenta de la Moncloa en TikTok también se ha impuesto la contención. La última reunión del gabinete no fue publicitada con sus habituales “3 medidas aprobadas en el Consejo de Ministros” masticadas por la portavoz Elma Saiz. Sólo el ministro Ángel Víctor Torres ha hecho aparición en ese timeline para dar cuenta de la gestión en Ceuta.El equipo de Sánchez había hecho una apuesta por comunicarse con nuevas audiencias a través de TikTok. El objetivo es acercarse a los jóvenes que, según las encuestas, viran a la derecha. La cuenta de Sánchez había esquivado el riesgo de impostura pero su audiencia no es necesariamente joven. El presidente tiene 1,1 millones de seguidores y sus recomendaciones acumulan 14,9 millones de likes. Alberto Núñez Feijóo juega en una liga menor: no llega a los 40.000 seguidores. Sumar seguidores no equivale a votos, como demuestran las encuestas. Ni siquiera los corazones demuestran fidelidad.Más de la mitad de menores de 25 años ni confía ni se interesa por las noticias. De hecho, según datos del Digital News Report España 2026, un 7% no se acerca a las noticias de ninguna manera. Y los que lo hacen no confían en lo que ven, oyen o leen. Si las redes sociales actúan como única fuente informativa, es fácil que el algoritmo huya de Sánchez y Feijóo y te lleve a un bucle de bebés bailando, adolescentes cuidando de sus glúteos y una inquietante serie de “sincronía de labios”.Y si logras huir del scroll infinito, te atrapan los minidramas de TikTok. El formato de duanjus, series con episodios de un minuto y poco más, se puso en circulación en China hace diez años y ahora arrasan por todo el mundo. Según datos ofrecidos por Bloomberg, los ingresos anuales en China por este tipo de productos superan los 9.000 millones de dólares y sobrepasan toda la facturación del cine en el gigante asiático. En Estados Unidos cuenta con más de 66 millones de seguidores y se prevé que los ingresos alcancen los 2.000 millones de dólares el año que viene.En ausencia de la recomendación sanchista, topas con De infiltrado a jefe de la mafia, La venganza del padrino, La niñera del CEO mafioso, Esposa por contrato del CEO, La novia fugitiva del heredero, La promesa del veterano o La venganza de la novia XL. Los títulos dan para mucho remake monclovita y te atrapan. El algoritmo me aleja del mundo Corin Tellado hasta llegar a La venganza de la esposa perfecta: 62 capítulos de un minuto, 430 millones de visualizaciones…Eric, el protagonista de color anaranjado de un minidramaLas vicisitudes de la apacible vida de Kate, la manzana fuji, al descubrir el burdo engaño de su marido. Eric es una naranja bastante borde ¿quizás un melocotón? con un color equiparable al del presidente de Estados Unidos. Una amante cereza, un amante con cabeza de cebolla, un maltratador como una piña… Los colores del guion cambian como el pelo de Donald Trump. Su minidrama particular ha sido pasar del rubio cobrizo casi blanco al brunet. La historia ilustrada de sus cambios de peinado se puede encontrar en las redes.Trump tiene cierta fijación con el aspecto de su pelo. Según su biógrafo, Michael Wolff, el presidente viaja con un kit para el cabello que incluye parches de diferentes tonalidades. No oculta su obsesión y ha reconocido en público que se esfuerza en ocultar su calvicie. Las clínicas Svenson han hecho un compendio de lo que le pasa por la cabeza a Trump: “El pelo que luce Mr. President es el resultado de una amalgama de estilismos capilares en la que no falta de nada: cabellos entrelazados, cardado, brushing, técnicas de fijación e incluso lo que podría ser una interpretación “by Donald” de las mechas californianas, ya que en su cabello se intercalan las tonalidades blancas, amarillas y anaranjadas…”. Un drama no tan mini. Subdirectora de La Vanguardia desde 2014. En la actualidad estoy al frente de la edición digital. He sido jefa de la sección de Política (2006-2014) . En Europa Press (1995-2006) pasé por Sociedad, Tribunales y Política.
Los minidramas derrotan a Sánchez, por Isabel Garcia Pagan
Pedro Sánchez ha aumentado sus intervenciones institucionales y pausado sus recomendaciones tiktokeras. Con la excepción de su aparición en la red la semana pasada con motivo del Día de Ceuta, las dos últimas prescripciones culturales del presidente del Gobierno recibieron...











