Llevan un relleno de tomate, pimiento, cebolla, aceitunas y alcaparras, y se sirven a modo de sándwich. Así comen este pescado en Grecia en los meses de calor
Quiero invitaros a la boda más refrescante –y probablemente también la más nutritiva– del verano. En Grecia las llamamos sardinas casadas (sardeles pandremenes) porque se preparan uniendo dos lomos de sardina con un relleno en medio, como si fueran una pareja abrazándose. Entre ellas se esconde una mezcla de tomate, pimiento, cebolla, aceitunas y alcaparras que bien podría ser prima de la caponata siciliana, y convierte un pescado humilde en un plato sorprendentemente elegante. Es una receta muy típica del verano griego: sencilla, llena de sabor y una de mis formas favoritas de comer sardinas. Además, también se pueden cocinar a la plancha en lugar de al horno, y si reposan una o dos horas en la nevera antes de servir, el relleno y la vinagreta se integran todavía mejor y el resultado gana en sabor.
Lo mejor de esta receta es que no hace falta complicarse la vida para que quede genial; solo hay que comprar unas sardinas bien frescas y pedir en la pescadería que las limpien y las dejen abiertas en forma de libro. El relleno aporta un punto dulce que combina de maravilla con el sabor del pescado azul, mientras el breve paso por una fuente de calor, que apenas dura unos minutos, mantiene las sardinas bien jugosas. Sírvelas templadas o incluso a temperatura ambiente con un buen pan para mojar los jugos de la bandeja y entenderás por qué este plato lleva tantos veranos triunfando en las mesas griegas.







