Actualizado Mi�rcoles,
septiembre
17:20La �ltima esperanza de Luca y Valentina estaba en M�xico, en un centro especializado en el tratamiento de la par�lisis cerebral infantil: el del doctor Jos� Roberto Trujillo, al frente de la cl�nica NeuroCytonix, en Monterrey. All� sometieron a su hija, que padec�a una discapacidad, a un tratamiento experimental con un dispositivo llamado Cytotron, que utiliza ondas de radiofrecuencia y resonancia magn�tica rotacional para estimular los tejidos. Sin embargo, a pesar del enorme esfuerzo econ�mico (se habla de cientos de miles de euros), los resultados en el caso de la peque�a Bianca tardaban en llegar. O, tal vez, ya no quedaban fondos suficientes para costear el viaje y la estancia de casi un mes para continuar con las sesiones.Son hip�tesis que se suceden hora tras hora para intentar explicar la espiral de desesperaci�n que cerr� cualquier salida a Luca Abbasciano y Valentina Pambianco, quienes se quitaron la vida junto a su peque�a de apenas cinco a�os, con discapacidad desde su nacimiento, y tambi�n con su perro Teo, en su vivienda de la calle Antracite, en el barrio romano de Pietralata.Algo en su complicada existencia, marcada tambi�n por las dificultades de la madre para aceptar la condici�n de su hija, podr�a haber precipitado los hechos en los �ltimos d�as. Bianca, nacida de forma prematura a los siete meses de gestaci�n con problemas �seos y de visi�n, era una ni�a muy deseada, pero su llegada transform� por completo el hogar: "Desde ese momento Valentina dej� de sonre�r", relat� entre l�grimas Cristina, una vecina de Pietralata. Para volcarse por completo en sus cuidados, la madre hab�a dejado su trabajo y la familia recib�a seguimiento por parte de los servicios sociales.Es un aspecto que se encuentra en el centro de las investigaciones de los carabineros del Departamento Operativo y de la compa��a Montesacro. Este mismo martes, bajo la coordinaci�n de la Fiscal�a, continuaron examinando la veintena de cartas firmadas por la pareja en las que manifestaban su intenci�n de llevar a cabo el acto extremo. Para ello emplearon una pistola Glock, registrada por el padre de Bianca �nicamente para custodia en el domicilio, motivados, seg�n los investigadores, por la angustia derivada del estado de salud de la menor.La peque�a Bianca, de cinco a�os, estaba en medio de sus padres con un impacto de bala en el pecho; Luca y Valentina presentaban sendos disparos en la cabeza. Junto a ellos se encontraba tambi�n sin vida Teo, el perro de la familia, un braco abatido de otro tiro"Nos conocimos siguiendo el mismo tratamiento para nuestras hijas; pasamos d�as al otro lado del oc�ano y luego nuestra amistad continu� en Italia", confirma una madre napolitana. "Nos comunic�bamos a menudo por mensajes, videollamadas y tel�fono. Ven�an a buscarme a la estaci�n cada vez que iba a Roma, aunque solo fuera para vernos y estar juntos cinco minutos"."Hablamos el viernes; nosotros nos dispon�amos a volver con una escala en Madrid, un viaje que est�bamos organizando juntos y que al final no pudimos hacer. Le escrib� para decirle que hab�amos llegado a esa ciudad que tanto te gustaba pero que no soportar�a el calor asfixiante; a ese mensaje no obtuve respuesta. Hoy me preguntaba por qu�, no era propio de ellos tardar tanto en contestar", a�ade. "Le volv� a escribir, pero el mensaje ya no le lleg�. Entr� en las redes sociales y le� la noticia sobre una familia con un final indescriptible. No quiero creerlo, pero por desgracia esta es la triste realidad: se hab�an ido al cielo juntos".Luca y Valentina habr�an llevado a su hija a M�xico al menos en tres ocasiones. Seg�n un vecino, quiz�s cuatro. Fue el �ltimo intento de salir del t�nel antes de acabar con todo.Sobre la mesa del sal�n, los agentes hallaron una veintena de cartas de despedida; en varias de ellas se reflejaban sus �ltimas voluntades y el reparto de sus bienes, mientras que otras transmit�an un mensaje desesperado: "Solos no podemos".






