El 18 de febrero de 2025, Julia, de 19 años, regresaba a su casa desde el instituto cuando, de repente, se desplomó. No saben cuánto tiempo pasó hasta que llamaron a una ambulancia y la reanimaron, pero lo suficiente como para que su cerebro sufriera por la falta de oxígeno grave. A día de hoy, y tras hacerle multitud de pruebas a ella y a su familia, no han encontrado la causa de aquella ‘muerte súbita’, solo saben que fue una parada cardiorrespiratoria que dejó a su cerebro sin oxígeno durante demasiado tiempo.Era tanto el daño que, a los dos días de estar ingresada en la UCI, recomendaron a la familia que la desconectara. "Nos negamos sin dudarlo. Solo tenía 18 años y toda la vida por delante", recuerda Rosa María Pallares Mula, hermana mayor de Julia.Tras superar varias infecciones en la UCI, a los tres meses la trasladaron a planta, donde ni siquiera les daban opción a rehabilitación. Lo único que les ofrecían eran cuidados paliativos, pero también se negaron.Después de mucho insistir, la derivaron al centro Gutman de Barcelona, pero el tratamiento no funcionó. A los tres meses la mandaron a casa sin opción a ningún tipo de rehabilitación en el sistema público y con una necesidad de cuidados 24 horas al día. Sus padres dejaron de trabajar y la cuidan desde entonces, con una pequeña pensión no contributiva que acaban de concederle por su 96% de discapacidad. También tiene reconocida la dependencia, pero todavía no reciben la prestación de cuidados en el entorno familiar. "Esto es una pelea y una lucha constante y, como no ha trabajado, no tiene derecho a casi nada, pero nos negamos a no luchar. Julia tiene solo 19 años, es una chica llena de vida, con enormes ganas de luchar y de vivir y sabemos que merece todas las oportunidades posibles", lamenta Rosa María. Desde entonces han estado pagando a un fisioterapeuta de su bolsillo para que vaya a casa, pero la mejora es escasa. "Ahora mismo es completamente dependiente. Ella escucha y tiene los ojos abiertos, tiene tacto… pero no se puede comunicar, no puede andar… el grave daño cerebral adquirido que tiene condiciona por completo su día a día", cuenta su hermana.Una nueva esperanza… pero muy caraTras mucho buscar, la familia de Julia ha encontrado una esperanza en la clínica gallega Foltra. la única en la que les han dado esperanzas de que se recupere. Decidieron que el dinero no podía ser un obstáculo, crearon una asociación, una petición en la Fundación Donio y están recaudando fondos para costear el tratamiento, que asciende a 5.000 euros al mes, más el alojamiento de sus dos padres en Galicia. "No nos queda más remedio, así que se han ido mis padres con ella. Como necesita cuidados 24 horas al día, tienen que estar los dos, que llevan un año y medio sin trabajar para cuidarla. Una familia normal no puede costear todo esto, así que hemos tenido que recurrir a la ayuda de la gente, pero cuando nos dijeron que había posibilidad de recuperación, no nos lo pensamos".Sus hermanos, Rosa María y dos más, se han quedado en Murcia, junto con el novio de Julia, que se fue a vivir con ellos para ayudarles a cuidarla. "En cuanto podamos, nos vamos a ir turnando para ir a verla y ayudarles, pero tenemos que hacerlo, porque vemos que está haciendo progresos. Ha avanzado más en dos semanas que en el año y medio anterior y, por ejemplo, han logrado que coma por la boca, algo que no habían conseguido hasta ahora, y eso que nos advirtieron de que al menos hasta los tres meses siguientes no notaríamos mejora", asegura optimista. Aunque el coste es enorme, en todos los sentidos, la familia de Julia no piensa tirar la toalla, al menos mientras tenga la mínima esperanza de mejora. "No saben cuánto se puede recuperar, pero sí nos dicen que va a mejorar. Tampoco saben cuánto tiempo de rehabilitación va a necesitar, pero nos advierten que va a ser al menos un año". Un año en el que calculan que necesitarán recaudar 80.000 euros. Al tratarse de una rehabilitación neurológica, saben que la batalla será larga e incierta, pues requerirá de terapias intensivas y altamente especializadas destinadas a recuperar capacidades motoras, cognitivas y funcionales, pero sin garantía de éxito. Aun así, han decidido que no van a dejarla atrás. "Julia y toda la familia hemos luchado muchísimo para sobrevivir a todo lo que ha sucedido y no podemos rendirnos ahora por una cuestión económica. Cada apoyo recibido será una oportunidad más para seguir luchando por su futuro", insiste su hermana.
La lucha de la familia de Julia para que tenga la rehabilitación que necesita: "Nos dijeron que la desconectáramos, pero nos negamos"
Esta joven murciana de 19 años sufrió hace año y medio una hipoxia que le ha causado en grave daño cerebral y un 96% de discapacidad.






