Tierra de nadieUn presidente que ha fulminado cualquier signo de imparcialidad en las instituciones no duda en intentar amedrentar a quienes no puede llegar, se llamen Casa Real o Tribunal SupremoEl presidente del Gobierno, Pedro S�nchez, entrevistado en la cadena Ser.EFEActualizado Lunes,
agosto
22:47Audio generado con IASi alguien pensaba de que el desastre de Ceuta o el evidente colapso del Gobierno durante este verano iba a hacer cambiar el rumbo de Pedro S�nchez, siquiera un poco, la respuesta la tiene en la hora y pico de entrevista que concedi� ayer a la Cadena Ser para dar la bienvenida al nuevo curso pol�tico: m�s polarizaci�n, m�s confrontaci�n y m�s divisi�n. Sanchismo duro hasta el minuto final.Ocurre con S�nchez que argumentos que suenan rid�culos la primera vez que se formulan terminan incorpor�ndose a la normalidad de la conversaci�n mediante la t�cnica de repetirlos una y otra vez. Solo as� se explica que un presidente que no ve en Marruecos indicio alguno de responsabilidad en el asalto a Ceuta perciba en cambio pruebas claras que le permiten se�alar a Rusia e Israel en pleno prime time radiof�nico. Y solo as� se atisba a comprender que con todo el sufrimiento acumulado por la poblaci�n ceut� durante m�s de un mes no admita ni un solo error, defienda su desconexi�n vacacional y se ponga a hablar de los bulos y las redes sociales.Hubo dos momentos particularmente agresivos en la entrevista. Uno fue la hostilidad indisimulada con el Rey, con un reproche ins�lito a que no haya visitado Ceuta y con esa fake news de que Felipe VI, proclamado en 2014, "lleva reinando m�s de 20 a�os". Pero sobre todo, por el af�n en la comparaci�n: entre el Rey y yo, el mejor soy yo. La Presidencia del Gobierno contra la Jefatura del Estado, en un esquema mental bastante revelador.El ataque estival de �scar Puente contra el monarca era as� la avanzadilla de algo m�s, ahora lo sabemos. Y no se trata tanto de cuestionar a la Corona, aunque algo de eso siempre haya en la izquierda irredenta, como de mantener una presi�n constante sobre las instituciones que escapan a su control. Un presidente que ha fulminado cualquier signo de imparcialidad en las instituciones y los organismos p�blicos no duda en intentar amedrentar a quienes no puede llegar, se llamen Casa Real o Tribunal Supremo.Lo segundo definitorio que dijo ayer S�nchez fue plantear las elecciones del a�o que viene no como unos comicios ordinarios de un pa�s occidental, ni siquiera como un plebiscito sobre su gesti�n y su persona, sino como una elecci�n entre democracia o �involuci�n�, seg�n el t�rmino que emple�.La alternancia pol�tica es uno de los fundamentos democr�ticos m�s b�sicos, no deber�a ser necesario decirlo. Reconocer al adversario, considerarle como una opci�n leg�tima y desarrollar la confrontaci�n pol�tica con unas reglas compartidas son pilares inamovibles de las sociedades libres y, en Espa�a, una de las grandes conquistas de nuestra historia tras siglos de guerras civiles. Cuando S�nchez dice que �hoy no tenemos una propuesta de alternancia, sino de involuci�n�, est� dinamitando el consenso m�s primario sobre el que se construy� nuestra democracia.Es en este clima de excepcionalidad en el que S�nchez quiere que se celebren las elecciones del a�o que viene y a ello se entregar�n �l y su partido lo que queda de legislatura. M�s que hasta ahora, quiero decir. Es realmente duro comprobar que el PSOE no tiene nada m�s que ofrecer a los espa�oles, pero la situaci�n es esta y ha quedado formulada desde el primer d�a del curso pol�tico.Todo queda supeditado a esta estrategia. Tambi�n la pol�tica exterior. Tambi�n Ceuta. Ayer, durante m�s de una hora, a S�nchez no se le escuch� ni una m�nima disculpa con los ceut�es. Ni un t�mido gesto de comprensi�n con su angustia, ni una muestra de calidez, ni un mensaje de aliento. Nada de eso se puede permitir un presidente que no quiere serlo de todos los espa�oles, sino solo de s� mismo.













