Misantrop�asEl presidente se ha quedado solo en su lado del muroEl presidente del Gobierno, Pedro S�nchez, junto al ministro �scar Puente.EfeActualizado Domingo,

agosto

00:44Audio generado con IASi necesit�bamos alguna prueba del estado de alienaci�n con el que buena parte del progresismo vive la crisis de Ceuta, una tertulia celebrada esta semana en la cadena Cuatro nos la ha venido a proporcionar. Se trata de un v�deo que ha circulado con profusi�n por las redes sociales: una periodista reprocha a una madre ceut� que vincule delincuencia e inmigraci�n, pues hacerlo refuerza un estereotipo negativo que perjudica a sujetos ya de suyo vulnerables. Y eso es cierto. Pero no lo es tanto cuando hablamos de una ciudad llena de inmigrantes ilegales y donde el Estado no se deja sentir. De ah� que la se�ora replicase a gritos que es muy f�cil dar lecciones desde un plat� madrile�o e invitara a la tertuliana a mandar all� a sus propios hijos. �Raz�n no le falta!Este breve intercambio resume el problema ceut� de S�nchez: en esta ocasi�n no le sirven las grandilocuentes proclamas contra la ultraderecha, ni puede externalizar una responsabilidad que ata�e exclusivamente a su Gobierno. De ah� que la decisi�n de continuar sus lujosas vacaciones despu�s de la invasi�n constituya un fenomenal error de c�lculo: a los ilusionistas de la Moncloa, especialistas en modular la percepci�n p�blica de la realidad, se les ha ca�do la tramoya encima. Si el l�der socialista pens� que le conven�a mantenerse fuera de plano, un truco al que recurre cada vez que el Parlamento afronta una votaci�n desfavorable para sus intereses, no pod�a estar m�s equivocado. Porque ha sucedido m�s bien lo contrario: su escandalosa ausencia ha reforzado la potencia simb�lica de las im�genes procedentes de la ciudad aut�noma y otorgado al sereno liderazgo del presidente Juan Jes�s Vivas una dignidad casi fordiana.Resulta dif�cil imaginar una forma menos eficaz de gestionar una crisis: Margarita Robles reconoci� ante el Congreso que el Gobierno lleg� tarde a Ceuta y uno se pregunta c�mo puede llegar tarde un Gobierno que ve c�mo 70.000 personas atraviesan su frontera en riguroso directo. A diferencia de lo sucedido en otras emergencias, como la pandemia o la dana, la Moncloa no puede culpar a ning�n dirigente auton�mico del PP ni apelar a la famosa �cogobernanza� para escurrir el bulto. Para colmo, ha decidido que Marruecos es intocable: el ministro Albares ha salido a denunciar un complot de Elon Musk. En fin: S�nchez se ha quedado solo en su lado del muro. Y le ser� dif�cil persuadir a los espa�oles de que al Estado le tocaba irse de vacaciones mientras su persona estaba buceando en Lanzarote.