Fue aquí, en Nueva York, donde el nombre de un joven larguirucho y de Leganés, de tan solo 17 años entonces, empezó a sonar. “Creo que lo he conseguido gracias a mi mentalidad y a mi forma de ser”, contestaba Rafa Jódar como anticipo, después de haberle dado la vuelta a la final júnior contra un noruego (Budkov Kjaer) que asomaba ese día y en ese torneo como primer cabeza de serie y gran favorito. Aquella tarde, el madrileño ya insinuó por dónde podían ir los tiros: un tenista de cabeza dura, de esos que engatillan sin pensárselo. Hoy, aquel chaval sigue siéndolo, pero su vida ha dado una enorme vuelta. Jódar apunta con decisión al top-10 y del nórdico poquito se ha sabido. Es el 149º del mundo, que no es poco. Pero hasta ahí.“Tengo muy buenos recuerdos de aquella semana. Pude desarrollarme como jugador aquí, en un Grand Slam, y eso ayuda mucho. Estoy muy contento de estar de vuelta”, contestaba el tenista dos días antes del pistoletazo de salida en Nueva York. Se trata de su primer US Open en categoría absoluta y Jódar llega en expansión, confirmado como la gran revelación de la temporada y habiendo registrado unos resultados difícilmente de prever. Su ascensión esté en boca de todos. Incluso del mismísimo Roger Federer, que el sábado comentaba en Newport: “Lo que está haciendo es increíble. Hace unos meses, nada hubiera imaginado que pudiera hacerlo. La manera en la que está consiguiendo mantener su nivel es sencillamente increíble”.El caso es que Jódar suma y sigue, y después de los brillos desprendidos desde enero anhela otro acelerón en el último grande de la temporada. Está hartándose de jugar, 50 partidos ya, pero en contra de las opiniones que sugieren que debería haberse contenido, él considera que cualquier segundo sobre la pista vale oro. Todo será poco, básicamente. “Estar jugando contra los mejores jugadores del mundo cada semana, incluso entrenando con ellos, hace que tu nivel mejore mucho”, expone; “si puedes aguantar el ritmo y estar ahí cada semana, física y mentalmente, también mejoras mucho. Al final, cuando juegas tantos partidos y juegas tantas semanas, siempre estás pensando y en modo torneo en tu cabeza. Estoy haciendo un gran trabajo fuera de la pista, cuando acaban los partidos; es importante recuperar bien”.De 2024 hasta aquí, Jódar conserva el mismo estilo reservado, claramente en contraposición al de tantas otros jóvenes que están deseando darse a conocer y que se proyectan constantemente. Él, sin embargo, no encuentra mayor motivación que la del trabajo del día a día y ese espíritu de mejora constante que le ha guiado hasta el decimotercer peldaño del circuito. Era una simple cuestión de tiempo: el ranking decía una cosa y el juego, otra. Todavía con un generoso margen de crecimiento, Jódar continúa descubriendo la élite y no baja un solo segundo la guardia. Ni el más mínimo rastro de complacencia. El inconformismo por delante.“Si juego muchos partidos es buena señal porque estoy avanzando en los torneos”. “De momento tengo mucho ritmo de competición, lo cual es muy bueno para un jugador tan joven como yo”, valora el español, que al igual que sucediera en el invierno y la primavera, está exprimiendo al máximo la primera experiencia veraniega en la élite. En concreto, Jódar alcanzó la final de Washington, las semifinales de Montreal y los octavos de Cincinnati; han sido, por tanto, 13 partidos en una franja de 13 días. Aunque se ha podido apreciar desgaste en algunas fases, él y su padre consideran que en este proceso de eclosión el beneficio es considerablemente superior al perjuicio físico.“Sé que la temporada está yendo bien, que estoy mejorando mucho y al final es un proceso de aprendizaje. Todo es nuevo para mí. Es mi primer año, así que todavía queda mucho; si no es este, intentaré conseguirlo en los próximos años”, responde cuando se le recuerda que ahora mismo es el noveno en la race (carrera anual) y que, por ello, está peleando por finalizar el curso entre los ocho más fuertes; en caso de conseguirlo, en noviembre disputaría la Copa de Maestros, sabiendo además que próximamente (19 y 20 de septiembre) asumirá la responsabilidad de liderar al equipo español en la serie de la Copa Davis en Santiago de Chile.En resumidas, un curso más que soñado en el que no ha levantado en ningún instante el pie del acelerador. No lo hará tampoco en Flushing Meadows, marco de grato recuerdo y especial para él; se sabe de su conexión profesional y emocional con Estados Unidos —se pulió durante año en la Universidad de Virginia, antes del salto al circuito de la ATP—, y también del recuerdo de hace dos años, cuando se destapó como júnior. Con su padre siempre como tutor y escudero, no se desvía ni un ápice: “Estoy contento de la evolución que he tenido. Sé que quedan seis o siete torneos por delante y voy a intentar hacerlo lo mejor posible”, anticipa. Y remata Jódar, a por todas en estos días neoyorquinos: “Yo lo que me enfoco es en el primer partido. Voy a intentar mostrar mi mejor nivel”.