Rafa Jódar es un tenista diferente. Con solo 19 años, continúa derribando muros semana a semana para seguir con un crecimiento imparable en el tenis mundial. Es un recién aterrizado en la élite, pero lo tiene todo para triunfar al más alto nivel. De hecho, solo ha necesitado un par de meses para confirmar a todo el mundo que tiene juego suficiente como para estar entre los favoritos a todo. Y, tras un brillante paso por Montreal, acaricia meterse en el Top Ten mundial. Lo que se antojaba como el año de aprendizaje de Jódar al más alto nivel se ha convertido en el de su consagración y todo a una velocidad pasmosa. En solo dos años, ha subido más de 850 posiciones en el ranking y empieza a ser uno de esos jugadores que aparecen de manera recurrente en las rondas más avanzadas de los grandes torneos. Ya sabe lo que es ganar un título ATP, aunque no tiene prisa por los éxitos. De hecho, su mejor virtud es su cabeza. TE PUEDE INTERESAR Jódar tiene un repertorio de golpes que le lleva a ser uno de los jugadores más destacados del circuito. Pero, además, se mueve muy bien sobre la pista y, lo más importante, tiene claro cuáles son sus objetivos, sin prisa por conseguir grandes éxitos. Sabe que este año, a pesar de verse en la parte más alta de la tabla del tenis mundial, debe ser de conocimiento, aprendizaje y mejora. Es consciente de que los logros llegarán, pero ahora no es lo primordial. "Mi objetivo sigue siendo el mismo de principio de temporada: mejorar, descubrir todos los torneos en mi primer año en el circuito y jugar muchos partidos, si es posible gracias a los resultados. Eso es todo. No intento subir en el ranking, creo que eso es algo secundario y no es mi prioridad ni mi objetivo. Simplemente trato de divertirme en la pista y disfrutar de todos los torneos que son nuevos para mí", explicaba el jugador durante su paso por Montreal. Y la realidad es que Jódar está confirmando que se puede avanzar de manera serena en el circuito y, al mismo tiempo, ser un completo vendaval. No tiene prisa por seguir creciendo y tocar metal, pero está haciendo tan bien las cosas dentro y fuera de la pista que avanza de manera segura hacia el lugar más privilegiado de la clasificación. De hecho, en Cincinnati, próxima cita del calendario, tiene la oportunidad de meterse entre los diez mejores del mundo. De hecho, ahora mismo es tercero en la carrera ATP, la clasificación que da acceso a las ATP Finals. Los números confirman que Jódar es el nuevo soplo de aire fresco en el tenis mundial, donde sigue derribando barreras. Después de su primer título en Marrakech, los cuartos de final de Roland Garros, alcanzar la final de Washington y llegar a semifinales de Montreal, sin buscarlo, tiene en sus manos hacer lo que ni Rafa Nadal ni Carlos Alcaraz pudieron. Ambos españoles son dos de esos jóvenes que, casi recién aterrizados en la élite, subieron a la cima para no soltarla. Pero ninguno de ellos vivió un crecimiento exponencial tan brutal como el de Jódar. De hecho, tiene en sus manos batir un récord de hace 41 años: si logra meterse entre los diez mejores del mundo en Cincinnati, habría subido del número 100 al 10 en 160 días... 50 menos que lo que necesitó Boris Becker en 1985 para conseguirlo. Es el camino tranquilo hacia el éxito de Jódar, que sigue subiendo como la espuma, aunque no sea su objetivo principal. Quiere aprender, conocer, mejorar y consolidarse en el tenis mundial para, a partir de la próxima temporada, convertirse en un animal competitivo difícil de derribar. Pero mientras, por el camino, sigue cosechando logros impensables a comienzo de curso. Está a 600 puntos de meterse entre los diez mejores tenistas del mundo. ¿Lo logrará? Rafa Jódar es un tenista diferente. Con solo 19 años, continúa derribando muros semana a semana para seguir con un crecimiento imparable en el tenis mundial. Es un recién aterrizado en la élite, pero lo tiene todo para triunfar al más alto nivel. De hecho, solo ha necesitado un par de meses para confirmar a todo el mundo que tiene juego suficiente como para estar entre los favoritos a todo. Y, tras un brillante paso por Montreal, acaricia meterse en el Top Ten mundial.