El madrileño de 19 años disputará por primera vez el cuadro principal de un grande. Alcaraz partirá contra el local Walton y terreno inclinado para Badosa
Viene de Leganés y con una ambiciosa apuesta bajo el brazo, ahora con una sonrisa de oreja a oreja porque su nombre figura por primera vez en el cuadro principal de un Grand Slam. Tiene planta, tiene golpes, tiene hambre. Así que, ¿por qué no soñar? Magníficos atributos los de Rafa Jódar, el chico que hace un par de años se destapó como júnior en el US Open —“gracias a mi mentalidad”, decía entonces— y que recientemente redobló su apuesta para zambullirse de pleno en el mundo profesional: valentía o nada. Atrás queda la experiencia universitaria en Estados Unidos, un optimista paso por las finales de la Next Gen (Copa de Maestros de las promesas) y hoy, la fulgurante cabalgada en la fase clasificatoria del Open de Australia.
Tres pasos sin fisuras esta semana, un solo set de concesión. Tumbó primero a Li Tu, después a Chris Rodesch y en última instancia, al francés Luca van Aasche: 6-3, 0-6 y 6-1. Su tenis habla por sí mismo, aquí un tenista sin medianías: el doble de tiros ganadores que su rival (31-14), aceptar los riesgos (36 errores frente a 20). Ante todo, felicidad. Va adquiriendo forma este atractivo proyecto de jugador, de molde moderno —19 años, 1,91 de planta, cañón desde el fondo y derecha plana— y decidido a dar el salto. Ya es el 150º del mundo, pero de mantener la progresión, no tardará en filtrarse entre el top-100. El tenis español aguarda con esperanza su eclosión.






