El madrileño, de 20 años, triunfó hace cuatro en el US Open júnior y, al igual que Jódar, también promete. Encara a Korda en los octavos como único español en liza
El pasado 24 de noviembre, justo antes de subir los peldaños de la escalinata del avión de vuelta tras la final alcanzada en la Copa Davis de Bolonia, el presidente federativo (RFET) charlaba sobre la salud del tenis masculino español. Miguel Díaz ponía por las nubes a Carlos Alcaraz, entonces ausente por una lesión, y se detenía también en el estado de gracia de Jaume Munar y la veloz pr...
ogresión de Rafa Jódar. Un par de segundos después de referirse a este último, de 19 años, hacía una pausa y, con el dedo índice en alto para reforzar la advertencia, enfatizaba: “Y no olvidemos a Martín, que también es muy bueno. Está yendo más despacio, pero en realidad es lo normal. Nos dará alegrías”.
Martín es Landaluce, o Tintín para los allegados. Un torreón de 1,93 y 20 años que hace cuatro conquistó el US Open como júnior y que desde entonces sigue descubriendo los entresijos del duro acceso a la élite. “Siento que ahora estoy listo para hacer cosas más grandes”, decía después de confirmar una de las grandes campanadas de la jornada del domingo, cuando despachó al ruso Karen Khachanov, 15º del mundo y de dilatada experiencia, y logró así el acceso a los octavos de final del Masters 1000 de Miami. Nunca había llegado tan lejos. “Estoy creciendo mucho, quiero seguir así. Dando guerra. Sé que vendrán rivales muy duros, pero estoy motivado”, proseguía.






