Un gran estudio liderado desde España para prevenir la aterosclerosis busca diagnosticar mejor el riesgo cardiovascular, que afecta sin síntomas a una de cada 13 personas entre 18 y 29 años

La enfermedad cardiovascular no aparece de repente. El infarto o el ictus llegan después de muchos años de acumulación de daños que ni duelen ni se notan, y por eso es importante comer sano, hacer ejercicio, no fumar o cuidar la tensión. Ahora, un análisis con más de 16.800 adultos sanos en España y Dinamarca sugiere que la aterosclerosis silenciosa, la acumulación de placas de ateroma en las arterias que dificultan el flujo sanguíneo pero no da síntomas, empieza mucho antes de lo que se creía y afecta a más gente de la esperada.

En el estudio, bautizado como REACT, financiado por la Fundación Novo Nordisk y liderado desde el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares de Madrid, se empleó ecografía 3D avanzada y tomografía en tres partes del cuerpo: las carótidas en el cuello, las femorales en la ingle y las coronarias en el corazón. Así, los autores observaron que el 57,1% de esos adultos de entre 18 y 70 años, sin antecedentes de infarto o ictus, tenía placas de ateroma. El dato más llamativo es que el problema comienza a aparecer desde la juventud, una etapa en la que no se solía estudiar este tipo de riesgo. Uno de cada 13 participantes entre 18 y 29 años ya presentaba aterosclerosis en alguna arteria. Después, la proporción crece progresivamente hasta llegar al 90% en las personas de más de 60 años.