Alrededor de uno de cada tres hombres y una de cada cinco mujeres en España tienen aterosclerosis antes de los 40 años. Ignoran que tienen las arterias dañadas porque aún no tienen ningún síntoma, pero tienen un riesgo alto de sufrir un infarto o un ictus años más tarde. En la franja de edad de 40 a 50 años la cifra de personas con aterosclerosis se eleva a dos tercios de los hombres y casi la mitad de las mujeres.Son datos del mayor estudio hasta la fecha sobre la evolución de la aterosclerosis a lo largo de la vida, realizado con 16.808 personas de 18 a 70 años de España y Dinamarca. Los resultados se han presentado hoy en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología que se celebra en Munich y se han publicado simultáneamente en The New England Journal of Medicine. Para el conjunto de la población adulta, el número de personas con aterosclerosis pero sin síntomas se eleva al 57%, con una incidencia más alta en hombres (63%) que en mujeres (51%).Estos datos indican que “el diagnóstico precoz de la enfermedad cardiovascular debe empezar antes de los 30 años”, declara a La Vanguardia el cardiólogo Borja Ibáñez, director científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid y codirector de la investigación. En los casos en que cambios en la dieta y la actividad física no sean suficientes para controlar la aterosclerosis, el tratamiento farmacológico para el colesterol y/o la hipertensión también debería iniciarse a edades tempranas.El tratamiento no tendría por qué ser para toda la vida ya que, cuando la aterosclerosis se detecta y se trata de manera precoz, es reversible, según ha demostrado una investigación anterior del CNIC.La aterosclerosis empieza antes de los 30 años en uno de cada 11 hombres y una de cada 15 mujeresEl proyecto ha consistido en examinar las arterias del cuello (carótidas), las ingles (femorales) y el corazón (coronarias) de personas sin antecedentes de enfermedad cardiovascular. Las carótidas y las femorales se han examinado con ecografía, una técnica inocua y asequible que se podrá aplicar a gran escala, mientras que las coronarias se han examinado con angiografía por tomografía computarizada (angio-TC), una técnica más invasiva y costosa.Con estas técnicas de imagen se ha mirado qué arterias tenían placas de ateroma, que son acumulaciones de grasas, colesterol y células inflamatorias en la pared interna de las arterias y que son causantes de ictus e infartos.Los cardiólogos Valentín Fuster y Borja Ibáñez, en la sede del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en MadridCNIC“Lo más importante de cara al futuro es que el estado de las carótidas y las femorales, que podemos examinar con una tecnología sencilla y asequible, nos informa sobre el estado de las coronarias”, declara a La Vanguardia el cardiólogo Valentín Fuster, director general del CNIC y principal impulsor de esta línea de investigación. “Va a cambiar el diagnóstico precoz de la enfermedad cardiovascular; pienso que en un plazo de cinco a diez años será habitual examinar las arterias carótidas y femorales de adultos jóvenes”, añade Fuster, que también es director médico del hospital Mount Sinai en Nueva York.Aproximadamente la mitad de los participantes en el estudio eran de España y la mitad de Dinamarca, con hombres y mujeres representados a partes iguales. El estudio, llamado REACT y financiado por la Fundación Novo Nordisk con 23 millones de euros, ha estado liderado en España por el CNIC y en Dinamarca por el hospital Universitario de Copenhague.El CNIC desarrolla una ecografía para examinar los vasos sanguíneos de manera sencilla y asequibleLos resultados han sido similares en los dos países. Un 8,7% de hombres (uno de cada once) y un 6,7% de mujeres (una de cada quince) están afectados por aterosclerosis antes de los 30 años -es decir, tienen placas de ateroma en por lo menos una de las arterias examinadas-. El porcentaje aumenta con la edad y llega al 99% de los hombres y el 92% de las mujeres en el grupo de 60-70 años.La estrategia que propone el equipo del CNIC para mejorar el diagnóstico precoz de la aterosclerosis se basa en ofrecer ecografías de las dos arterias carótidas y las dos femorales a personas de cualquier edad que tengan valores anómalos de colesterol o de tensión arterial. Si se detectan placas de ateroma, la primera intervención consistirá en modificar hábitos de salud para mejorar la dieta y practicar actividad física. Si pasados seis meses persisten niveles excesivos de colesterol o tensión arterial, se recetaría medicación sin necesidad de hacer nuevas ecografías.“Hay personas que tienen placas de ateroma en las femorales pero todavía no en las carótidas, y viceversa; para hacer bien el diagnóstico precoz tendremos que mirar las dos”, declara Borja Ibáñez.En la investigación se ha utilizado una técnica de ecografía 3D de alta resolución. Para que la técnica se pueda aplicar a gran escala, el equipo del CNIC está desarrollando una ecografía portátil asistida por IA que no requiere personal experto. Se podrá utilizar fuera de centros sanitarios -por ejemplo, en farmacias o en empresas- y tanto en países ricos como pobres. La tecnología, aún experimental, se empezará a utilizar en los próximos meses en México, la India y España. “Nuestro objetivo es tenerla a punto en 2027 y facilitar que se pueda extender su uso”, declara Ibáñez. El proyecto tiene financiación de Philips, Zeiss, Novo Nordisk y el Ministerio de Transformación Digital.“La aterosclerosis es común en personas aparentemente sanas”, añade el cardiólogo. “Tenemos que cambiar los criterios para evaluar el riesgo cardiovascular, que asignan un riesgo bajo a personas jóvenes. Sabemos que la intervención precoz es beneficiosa para las personas con aterosclerosis. Necesitamos un diagnóstico más precoz para poder intervenir antes”.Valentín Fuster: “La educación de la salud debe empezar en la escuela”El descubrimiento de que un gran volumen de adultos jóvenes tiene las arterias dañadas “refuerza la idea de que la prevención debe empezar en la infancia inculcando hábitos saludables en las etapas de educación infantil y primaria”, declara el cardiólogo Valentín Fuster, director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). A través de la Fundación SHE, Fuster ha desarrollado programas educativos en escuelas de España, Estados Unidos y Colombia. Estos programas, que no se limitan a la dieta y la actividad física, sino que ponen énfasis en el conocimiento del propio cuerpo y la gestión de emociones, han mejorado los conocimientos, las actitudes y los hábitos de los alumnos sobre su salud.Periodista de La Vanguardia especializado en ciencia y salud desde 1990. Coordinador del canal de información científica Big Vang. Colaborador de LaSexta, TV3 y RAC1. Ha sido miembro del Comité Científico Asesor de Covid-19 de la Generalitat de Catalunya
Más de la mitad de los adultos españoles tiene las arterias dañadas sin saberlo
“El diagnóstico precoz de la enfermedad cardiovascular debe empezar antes de los 30 años”, dicen los investigadores









