Los sondeos apuntan a un resultado muy ajustado en la consulta de este sábado, tras una campaña centrada en el coste de la vida y el control de los recursos pesqueros

La población de Islandia decide este sábado en las urnas si reabre las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, suspendidas desde hace más de una década, en una consulta que se prevé muy ajustada. El coste de la vida, el control de los recursos naturales —sobre todo los pesqueros—, la soberanía y, en menor medida, la seguridad han sido los temas predominantes en la campaña electoral. Una victoria de la opción proeuropea no implicaría el ingreso en el bloque comunitario, sino la reanudación de un proceso negociador con Bruselas para establecer los términos de la integración. Una vez fijados, los islandeses votarían de nuevo en referéndum.

Islandia solicitó la entrada en la Unión en 2009, menos de 12 meses después de que la crisis financiera global provocara el colapso de su sistema bancario. El proceso negociador se suspendió tras cuatro años de conversaciones, cuando asumió el poder un Gobierno euroescéptico. El retorno a la vía europea se produjo a finales de 2024, con la formación de un Ejecutivo de centroizquierda encabezado por la socialdemócrata Kristrún Frostadóttir.