Los sondeos apuntan a un empate técnico. Islandia celebra este sábado 29 de agosto un referéndum en el que debe decidir si retoma o no las negociaciones de adhesión a la Unión Europea. El "sí" podría ganar, pero por muy poco, ya que los estudios lo sitúan en torno al 51%. Así pues la distancia respecto al "no" es mínima y no se descarta un resultado negativo. Una prueba de lo divisiva que es la cuestión, sobre todo teniendo en cuenta que en esta fase tan sólo se decide si se reabre el diálogo y quedaría pendiente un segundo referéndum sobre su ingreso, una vez finalizadas las negociaciones.PublicidadEn Bruselas hay mucha expectación. A pesar de que se trata de un país pequeño, de tan sólo 400.00 habitantes, el "sí" sería recibido como una señal de que la Unión Europea es capaz de atraer nuevos miembros en un contexto geopolítico complicado. Además, Islandia presenta un perfil interesante: es un país nórdico, con una de las economías más prósperas de Europa en términos per capita, y está estrechamente vinculado al Ártico, una región cada vez más disputada por las grandes potencias. "Islandia es un país próspero con altos estándares sociales. No solo contribuiría positivamente al presupuesto de la UE y se consideraría un valor añadido para la Unión, sino que también podría ayudar a que la ampliación se perciba de forma más positiva", explica el eurodiputado Andreas Schieder, miembro de la Comisión Parlamentaria Mixta UE-Islandia.Islandia sería un país fácil de absorber, especialmente si se compara con los países candidatos que actualmente llaman a la puerta de la Unión Europea y cuyas economías son menos boyantes. En total son nueve, la mayoría en el región de los Balcanes occidentales, y entre ellos también figura Ucrania, cuya eventual adhesión, pese a la fuerte voluntad política que existe en la UE, plantearía un enorme rompecabezas en términos de fondos agrícolas y de cohesión. La comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, aseguró en una entrevista con Reuters que un resultado favorable "sin duda contribuiría al creciente impulso para que la UE acepte nuevos miembros". En este contexto, un "no" en el referéndum islandés sería también un revés para la UE.Un "sí", en cambio, podría atraer a otro país del norte de Europa, Noruega, que por el momento no ha formalizado ninguna petición, pero que observa el referéndum de Islandia con interés. Ya en el pasado ha rechazado la idea de ingresar en la UE, pero el argumento ahora es que el nuevo contexto geopolítico puede hacer necesario revisar la relación de Noruega con la UE. Si Islandia entra, Noruega podría quedar como el único gran país nórdico fuera de la UE. "Noruega examinará las negociaciones detenidamente, en particular para ver si se tiene en cuenta a Islandia en cuestiones importantes, especialmente en lo relativo a la pesca", añade Halli Oddsson, director del think tank Evropustraumar, especializado en las relaciones entre la UE e Islandia.Seguridad y economía, los dos temas que agitan la campañaLa agitación geopolítica es una de las causas que han llevado a Islandia a replantearse su relación con la UE. Las amenazas de Donald Trump de hacerse con Groenlandia, situada a apenas 300 kilómetros, pesan en la opinión publica. Para más inri, el presidente estadounidense ha confundido en varias ocasiones sus nombres. "La UE sabe que si continúa perdiendo influencia en su vecindad inmediata, alguien más intervendrá e intentará imponer sus intereses. Una situación perjudicial para la Unión Europea. Toda la esfera nórdica se ha convertido en un foco de interés para muchos actores", explica el eurodiputado Schieder. Rusia quiere asegurarse el acceso a los recursos del Ártico, una región estratégica por sus minerales críticos y sus tierras raras, mientras que China está especialmente interesada en las nuevas rutas de navegación que el deshielo podría hacer accesibles. "La adhesión de Islandia a la UE sería un paso importante para asegurar los intereses europeos en toda la región".PublicidadPero el tema que agita la campaña es el económico. "Islandia es un país próspero en comparación con otros. Sin embargo, tenemos una inflación elevada, una situación que persiste desde hace décadas. Existe un ciclo económico difícil de romper", explica Oddsson. "La cuestión que plantean los partidarios del sí es si se puede lograr la estabilidad de precios adoptando el euro tras la adhesión a la UE". El argumento es que una eventual entrada en la UE podría aportar mayor estabilidad económica y monetaria al país.La integración podría ser rápida. De hecho, Islandia ya forma parte del Espacio Económico Europeo, lo que le da acceso al mercado único. Y también forma parte del espacio Schengen, que garantiza la libre circulación de personas y mercancías. Además las negociaciones podrían retomarse donde se dejaron, con 11 de los 33 capítulos que deben aprobarse ya cerrados. Su ingreso podría por tanto llevarse a cabo en un tiempo récord de uno o dos años, según la propia Comisión Europea. Pero esto no significa que la partida esté ganada.Esta no es la primera vez que Islandia se plantea su ingreso en la UE. Solicitó su adhesión en 2009, en pleno colapso financiero tras la quiebra de sus tres bancos principales. Y aunque las negociaciones avanzaron rápidamente, un cambio de gobierno llevó a su suspensión. Tradicionalmente, la socialdemocracia ha sido más favorable a la ampliación que los conservadores. El principal argumento entonces, y también ahora en el campo del "no", es el temor a que el país pierda soberanía. Su independencia es reciente, ya que su separación definitiva de Dinamarca se remonta a 1944. Muchos temen perder la autonomía que el país ha conquistado poco a poco tanto en el ámbito político como en el económico.PublicidadLa pesca, el gran escolloEl sector agrícola y sobre todo el sector pesquero se cuentan entre los partidarios del "no". Uno de los temas que hizo descarrilar las pasadas negociaciones fue la pesca. En aquel entonces se habló de "la guerra de la caballa". Se trata de un sector vital para Islandia, ya que el sector representa el 40% de sus exportaciones, situándose solo por detrás de los hidrocarburos. Islandia no quiere perder el control sobre las cuotas que se negocian en el marco de la Política Pesquera Común. Pero el comisario europeo de Pesca, Costas Kadis, ha indicado que Bruselas podría tratar de convencer a Reikiavik con concesiones en la materia. En caso de que gane el "sí", la negociación será seguida de cerca por España y especialmente por la flota pesquera gallega.
Islandia pone a prueba en un referéndum el atractivo de la UE entre los países ricos del norte
Un referéndum al filo del 50% decidirá si Reikiavik retoma las negociaciones de adhesión, en un momento en que Bruselas busca demostrar que la Unión es capaz de ampliar su influencia....










