Hay veces que vale la pena tirar la copa al suelo. Dani García (Marbella, 1975) lo hizo en cierto modo en 2019 cuando cerró su restaurante, que acababa de recibir su tercera estrella Michelin. “Sentí libertad”, asegura sobre aquella decisión enfocada en aproximarse a un modelo de cocina más accesible y global. El ahora responsable de grupos como BiBo, Leña o Smoked Room –este último galardonado con dos estrellas Michelin– ha recorrido un camino que define con claridad: “Empezó como un espumoso, con mucha energía y muchas ganas. Hoy me siento más como un gran reserva. Con más calma, más criterio y disfrutando mucho más del camino que de la velocidad”. Aquellos inicios en La Cónsula o el emblemático Tragabuches, donde consiguió su primera estrella a los 25 años, guardan aún el aroma de un fondo reduciendo durante horas y el recuerdo de un Rioja clásico que le transporta a una época de incertidumbre y sueños. Lejos de conformarse con la alta cocina, su visión empresarial busca ahora crear conceptos que sobrevivan a las personas y sigan inspirando a la hostelería internacional dentro de treinta años.Esa misma inquietud por trascender y cuidar el fondo de las cosas le lleva hoy a comprometerse con cuestiones que van mucho más allá de los fogones. Como embajador de ‘Razones de peso’, la campaña impulsada por Lilly para transformar la conversación social sobre la obesidad desde una perspectiva integral, el chef andaluz defiende la necesidad de abordar esta patología sin estigmas ni simplificaciones. “Me sumé porque creo que hay que hablar de salud sin culpabilizar a nadie. La cocina puede dar placer y también puede ayudar a cuidarnos; una cosa no está reñida con la otra”, reflexiona con la cercanía que le caracteriza en la sobremesa, donde confiesa que prefiere un sencillo plato de huevos con patatas fritas y una buena ensalada de tomate compartidos con los suyos. Lejos de la presión estética y de ver la alimentación como una tarea pendiente, aboga por un equilibrio real donde el disfrute y la salud vayan de la mano: “El equilibrio no consiste en prohibirse cosas. Consiste en que lo excepcional siga siendo excepcional y que el día a día tenga sentido”. Por su capacidad para reinventarse, por derribar prejuicios en torno al bienestar y por esa libertad de crear que le sabe a champán, hoy brindamos con él para hablar de la madurez empresarial y de la importancia de no ser críticos de más con nuestros cuerpos.La cocina puede dar placer y también puede ayudar a cuidarnos; una cosa no está reñida con la otraDani GarcíaChefHemos quedado para cenar y el restaurante lo eliges tú. Si hoy tuviera que conocer al Dani García más auténtico, ¿a qué mesa me llevarías y qué botella descorcharíamos para abrir boca?A una mesa frente al mar en Marbella. Sin manteles largos, con buen producto y sin prisas. Y abriría un champán, porque para mí siempre es sinónimo de celebrar que estamos vivos. Las mejores conversaciones casi siempre empiezan con una copa.Has pasado de las tres estrellas a la expansión global con grupos como BiBo o Leña. Si tu trayectoria profesional hasta este 2026 fuera un vino, ¿por cuál te inclinarías?Empezó como un espumoso, con mucha energía y muchas ganas. Hoy me siento más como un gran reserva. Con más calma, más criterio y disfrutando mucho más del camino que de la velocidad.Se dice que con la edad, el paladar —como el buen vino— se vuelve más selectivo. ¿Qué has aprendido a “descartar” en tu cocina y en tu vida que antes considerabas imprescindible?He aprendido a decir que no. Antes quería estar en todo y demostrar mucho. Hoy intento estar solo donde puedo aportar de verdad. En la cocina y en la vida, muchas veces menos es más.Lee tambiénSi tuviéramos que viajar a tus inicios en La Cónsula o a tus años en Tragabuches, ¿qué sabor o qué vino te transporta de inmediato a esa época de incertidumbre y sueños?El olor de un fondo reduciendo durante horas. Y un Rioja clásico. Me recuerda a cuando soñaba mucho más de lo que tenía y trabajaba más horas de las que podía aguantar.Años después, cuando recibiste la tercera estrella Michelin, decidiste cerrar tu restaurante. ¿Qué sentiste?Libertad. Mucha gente pensó que estaba loco, pero yo sentía que había terminado una etapa. Hay momentos en los que el mayor riesgo es quedarse donde todo el mundo espera que sigas.A lo largo de tu trayectoria, ¿ha habido algún proyecto que, tal como ‘vino’, se fue, y hoy lo agradeces?Muchos. Y doy gracias. Con los años entiendes que elegir bien también consiste en renunciar. No todo lo que parece una oportunidad realmente lo es.Te has sumado recientemente a la campaña 'Razones de peso', impulsada por Lilly, una iniciativa que busca transformar la conversación social sobre la obesidad y el sobrepeso para abordarla con más empatía, información y sin prejuicios.Me sumé porque creo que hay que hablar de salud sin culpabilizar a nadie. La cocina puede dar placer y también puede ayudar a cuidarnos. Una cosa no está reñida con la otra.Dani García: ””.Víctor LafuenteDurante años se ha simplificado la obesidad al concepto de “comer menos y moverse más”, ignorando su complejidad biológica y emocional. ¿Cómo ayudamos a desmontar ese estigma?Lo primero es dejar de juzgar. Nadie conoce la batalla que lleva otra persona. La obesidad es mucho más compleja que tener o no fuerza de voluntad.¿Cómo se marida en la vida real una alimentación saludable y sostenible con el placer de sentarse a disfrutar de una buena mesa sin remordimientos?El equilibrio no consiste en prohibirse cosas. Consiste en que lo excepcional siga siendo excepcional y que el día a día tenga sentido. Comer bien también tiene que dar felicidad.¿La presión estética es responsable de que veamos la alimentación como una tarea pendiente en lugar de un disfrute sostenible?Sí. Hemos convertido muchas veces la comida en una fuente de ansiedad cuando debería ser un momento para compartir. Comer también es cultura, familia y emoción.Como empresario y chef global, te mueves en un ritmo de vida de vértigo y horarios imposibles. ¿Cuál es tu “receta” personal para no perder el norte del bienestar en el día a día?Intento dormir mejor, moverme siempre que puedo y no buscar la perfección. Los hábitos funcionan cuando puedes mantenerlos durante años, no durante quince días.Abordar la obesidad exige mirar más allá de la simple fuerza de voluntad e integrar factores médicos, metabólicos y sociales. ¿El sector gastronómico y la sociedad tienen la responsabilidad de empezar a hablar de salud integral?Sin ninguna duda. Igual que hablamos de producto o de técnica, tenemos que hablar de salud con naturalidad. La gastronomía también tiene esa responsabilidad.¿Por dónde deberíamos empezar a educar el paladar emocional?Empezaría por la empatía. Escuchar más y señalar menos. Cuando desaparece el juicio, es mucho más fácil empezar a cambiar.Se sobreentiende que a un chef se le conquista por el estómago. ¿Qué plato sencillo consigue que Dani García se olvide de la gestión y se siente a disfrutar como un comensal más?Un huevo con patatas fritas y una buena ensalada de tomate. Y compartirlo con mi familia o con amigos de siempre. Ahí soy simplemente Dani.Y si tu domingo perfecto fuera un menú, ¿cómo lo maridarías?Blanco fresco, comida larga y muchas risas. Si el domingo acaba sin mirar el reloj, ya ha sido un gran domingo.Si pudiera sentar a la mesa a tres personas para cenar, sería a Ferran Adrià, Steve Jobs y mi padreDani GarcíaChefEn los negocios, como en el vino, hay mucho que parece oro y es cartón. ¿Cómo entrenas el olfato para detectar una oportunidad que no tiene fondo?El tiempo. Ya no me dejo impresionar por una buena presentación. Me interesa mucho más cómo actúa alguien cuando las cosas se complican.Cuando las luces del restaurante se apagan y el personaje Dani García descansa, ¿qué descubre la gente que se sienta contigo en la sobremesa?Que soy bastante más tranquilo de lo que parece. Me gusta escuchar, reírme y hablar de cualquier cosa menos de trabajo.Si pudieras sentar a tu mesa a tres personas —vivas o muertas, del mundo gastronómico o no, conocidas o anónimas— para una sobremesa que nunca termina, ¿quiénes serían?Sentaría a Ferran Adrià, Steve Jobs y mi padre.¿Qué vino les servirías para asegurar que la charla sea inolvidable?Abriría una botella de champán. Cuando juntas personas que cambian la manera de pensar, cualquier conversación merece una gran botella.Lee tambiénHabiendo tocado el cielo con las estrellas y conquistado mercados internacionales, ¿qué sueño te queda por fermentar?Crear conceptos que sobrevivan a las personas. Que dentro de treinta años alguien entre en uno de mis restaurantes sin saber quién soy y aun así sienta que ahí hay algo especial.Si levantamos la copa, ¿por qué razones de peso brinda Dani García en este preciso momento de su vida?Brindo por la libertad. Por empezar una etapa nueva haciendo exactamente lo que más me apasiona: crear. Creo que nunca había tenido tanta ilusión por lo que viene.Imagina que en 2036 nos volvemos a sentar aquí en esta misma mesa, frente al mar en Marbella. ¿Qué hito que hoy te parece una locura te gustaría que estemos celebrando dentro de diez años?Me gustaría celebrar que he construido una compañía creativa que inspire a la hostelería en todo el mundo. Y que la gente recuerde mis ideas tanto como recuerda mis platos.
Dani García, chef (50 años): “Brindo por la libertad y por empezar una etapa nueva haciendo exactamente lo que más me apasiona: crear”
El chef y empresario malagueño, referente de la gastronomía al frente de exitosos grupos como BiBo y Leña, se sincera sobre la madurez profesional y la necesidad de dar un enfoque integral a la salud







