Refer�ndumUn 's�' a la reapertura de negociaciones de adhesi�n al bloque comunitario se�alar�a la necesidad de la isla de contar con aliados fuertes y afinesLa primera ministra islandesa, Kristrun Frostadottir, interviene en un acto p�blico sobre el refer�ndum en Reikiavik, este mi�rcoles.Ignacio Molina*Actualizado Viernes,

agosto

00:09Islandia no vota este s�bado si se convierte en el 28.� Estado miembro de la Uni�n Europea, sino si quiere volver a plante�rselo en serio, retomando las negociaciones de adhesi�n que decidi� suspender en 2013, cuando la crisis de deuda soberana dominaba el panorama en la isla y en el continente. Por tanto, una victoria de la opci�n europe�sta -que seg�n los sondeos tiene s�lo una ventaja m�nima- no significar�a todav�a la entrada. Aun as�, este refer�ndum tiene una gran importancia para la UE.Hace ahora 10 a�os que el Reino Unido decidi� abandonar el bloque comunitario y, desde entonces, el clima pol�tico en los 27 se ha ido inclinando hacia el reforzamiento de los partidos soberanistas. Al mismo tiempo, el entorno exterior no ha dejado de hacerse cada vez m�s hostil para una visi�n europea del mundo, tan distinta del expansionismo del Kremlin, la asertividad de Pek�n o el transaccionalismo de Donald Trump. As� que un s� este fin de semana se�alar�a que una sociedad tradicionalmente muy celosa de su independencia e identidad empieza a considerar que, en un entorno tan incierto, se requiere compartir soberan�a con otras democracias avanzadas.Para Islandia, al menos para su Gobierno y para la mitad de sus ciudadanos, tiene doble sentido dar el paso: por un lado, por la necesidad de contar con aliados fuertes y afines en el actual momento internacional tan complejo y, por otro, porque el pa�s -al ser parte de Schengen y del Mercado Interior- ya aplica buena parte de la normativa que viene de Bruselas sin poder intervenir en su elaboraci�n. Hay obst�culos, claro, como la pesca o la adopci�n del euro.Para la UE supondr�a algo muy poco habitual en los �ltimos a�os. En los Balcanes y entre los vecinos de Rusia hay una larga cola de candidatos a entrar en el club. Pero aqu� se trata de un aspirante muy pr�spero, con la econom�a plenamente estabilizada tras las convulsiones financieras de hace quince a�os, y que disfruta una democracia consolidada. Que decida llamar a la puerta del proyecto europeo no parece algo menor cuando se compara con el nulo apetito de Ucrania por unirse a Rusia, de Taiwan por ser una provincia m�s de China, o de Canad� y Groenlandia por hacer a Am�rica m�s grande.La agresividad de las grandes potencias que antagonizan con Occidente, el creciente peso estrat�gico del �rtico y las dudas sobre la previsibilidad de Estados Unidos han aumentado el valor de los v�nculos europeos para un pa�s peque�o, sin fuerzas armadas propias y situado en un punto decisivo del Atl�ntico Norte. Y, en paralelo, por esos mismos motivos, ha aumentado la importancia de este pa�s peque�o para la UE.Aunque ser�a muy conveniente que la pr�xima ampliaci�n incluya tambi�n a uno o dos candidatos orientales (Montenegro o Albania ser�an id�neos, ampliando de paso el n�mero de miembros mediterr�neos), la adhesi�n islandesa podr�a ofrecer una historia de �xito relativamente r�pida, y demostrar�a que Europa es mucho m�s fuerte y atractiva de lo que les gustar�a a sus enemigos.*Ignacio Molina es profesor de Ciencia Pol�tica en la Universidad Aut�noma de Madrid e investigador en el Real Instituto Elcano.