0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa IA se aplica ya en todos los campos, muchas veces, como el sistema cuyo potencial se quiere explorar y, sin duda, no siempre calibrando los riesgos. Además, con el desarrollo de la IA más avanzado que cualquier marco normativo de uso. Investigadores de la Universidad de Stanford (EE.UU.) la han utilizado para crear 16 virus. Se supone que controlados, por decirlo de algún modo, destinados a combatir una bacteria, pero una vez se abre esta puerta es un área más de preocupación.Una persona de oenegés durante una sesión informativa sobre cómo evitar el contagio del ébola en un campo de desplazados en Ituri, epicentro de esta epidemia Gradel Muyisa Mumbere / Reuters¿Y para qué crear nuevos virus si no somos capaces de controlar los existentes? Ahí está el ébola, con una epidemia en República Democrática de Congo (RDC) que el domingo cumplió 100 días y cuenta 5.600 casos declarados y 2.700 muertes (y 20 casos y dos muertes en la vecina Uganda, donde parece que se ha controlado), según el último recuento oficial. La letalidad es del 47%. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la epidemia crece en RDC aún sin control. Hace una semana llegaron (como ayuda internacional) las primeras 16.000 vacunas. Se prevén administrar 70.000, la mayoría a personal sanitario y asistencial, pero es una vacuna que no se sabe si será eficaz con esta variedad de virus de esta epidemia.En RDC, de entre 16 epidemias o brotes de ébola registrados, en el de 2018, el más grave hasta ahora, se tardó 235 días en contar las primeras 1.000 infecciones. Este año, se alcanzaron en 40 días. La mortalidad es siete veces superior a la peor epidemia de ébola, la de 2014-2016 en Guinea, Liberia y Sierra Leona, con más de 11.000 muertes.¿Y para qué crear nuevos virus si no somos capaces de controlar los existentes?Expertos en salud y cooperación han relacionado la rápida progresión de esta epidemia con esta época de reducción de la ayuda y cooperación internacional. Una disminución agravada tras la vuelta de Trump a la Casa Blanca, pues retiró a su país de la OMS y redujo al mínimo la contribución internacional (era el primer contribuyente de la OMS). Al final, EE.UU. ha tenido que ir sobre el terreno a Congo y Uganda, aunque menos que en los buenos tiempos de su Centro de Control de Enfermedades (CDC), que siempre desembarcaba el primero. Ha destinado ya más de 500 millones de dólares a frenar la epidemia. Y también ha tomado una decisión paradigmática de la política de Trump: Quien ha estado en RDC los anteriores 21 días, incluidos los ciudadanos estadounidenses, no puede coger ningún vuelo comercial a EE.UU. antes de que pase otros 21 días fuera de Congo.Las dificultades en este país no son solo sanitarias; lleva años inmerso en conflictos bélicos y es difícil trabajar con las comunidades locales y que sigan las medidas epidemiológicas para frenar la expansión del virus. Hace unos días personal de la Cruz Roja fue atacado. Y se estima que solo se detectan el 40% de contagios. La OMS, la ONU, Médicos sin Fronteras o el CDC africano han llamado a un mayor despliegue de recursos para atajar esta epidemia de ébola.El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, también ha pedido a los países africanos que inviertan más en sanidad, que construyan y refuercen sus propios sistemas. Es un llamamiento que los dirigentes de la OMS repiten desde hace unos años, al prosperar algunos países de África, aunque no parece ser el caso de RDC.Redactora jefe de Opinión. En La Vanguardia desde 1989, ha escrito sobre Barcelona, salud y otras áreas en Vivir, Sociedad y Magazine