0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialTodo el mundo habla de la inteligencia artificial (IA) y cómo aplicarla en cualquier ámbito. El Banco Mundial (BM) ha publicado su “Informe sobre el desarrollo mundial 2026: La promesa de la inteligencia artificial”, que apunta que los países en desarrollo le podrían sacar mucho provecho y no solo como contenedores de centros de datos que los ciudadanos ricos (los estadounidenses) empiezan a decir que no quieren en sus municipios.Un artista de Lagos crea fotos con IA de africanos mayores, en una imagen del 2023 Temilade Adelaja/ReutersSegún el organismo internacional, la IA “podría permitir a los países en desarrollo lograr en una década lo que de otro modo llevaría un siglo”, una “oportunidad histórica”, ya que el contexto actual es que el crecimiento se ha reducido. Eso sí, “siempre que los Gobiernos actúen con rapidez” para asegurar la energía, el acceso a internet y a datos y la formación e instituciones necesarias. ¿Cómo beneficiarse? Con un enfoque pragmático: “Adaptando herramientas de IA pequeñas y de bajo coste a las condiciones locales, pueden poner al alcance de millones de personas una mejor atención médica, educación, servicios jurídicos y extensión agrícola”, asegura Indermit Gill, economista jefe del BM.La IA puede ayudar a los médicos (en Bangladesh, dice el informe, ha contribuido a aumentar un 40% los diagnósticos de diabetes); a los maestros (en Ghana se ensaya para enseñar matemáticas); a los agricultores con sus cultivos, a las empresas, a las administraciones...El Banco Mundial dice que las economías en desarrollo tienen más que ganar y menos que temer de la IA que las ricas Tras el optimismo, el baño de realidad: Si no se adoptan políticas pronto, la IA podría ampliar aún más la brecha entre países y su desigualdad interna, concentrar el mercado y crear riesgos sociales, como la desinformación y manipulación, advierte el BM. El problema siempre es la falta de inversión, las infraestructuras precarias. El 32% de escuelas rurales subsaharianas no tienen suministro eléctrico fiable y el 68%, ni internet. Pero el informe indica que si llevó 40 años electrificar los países pobres, internet se ha extendido en 20 y a los seis meses de surgir ChatGPT, la mitad de su tráfico no era en EE.UU. sino en países de renta media. Los países deberán generar también datos locales (y en sus lenguas) pues, por ejemplo, la IA entrenada en el primer mundo y ensayada para usos médicos en Nigeria recomienda más pruebas de las que los laboratorios del país podrían asumir.El BM afirma que “las economías en desarrollo tienen más que ganar y menos que temer que las más ricas”. El riesgo de pérdida de empleos por la IA allí es del 4,5%, tres veces menor que en los países con ingresos altos y empleos cualificados, dice el informe a raíz de lo visto en China o India. Ojalá la promesa que ve el BM en la IA se cumpla y no sea otro tren que avanza renqueante en el Sur global.Redactora jefe de Opinión. En La Vanguardia desde 1989, ha escrito sobre Barcelona, salud y otras áreas en Vivir, Sociedad y Magazine