Tambi�n conocido como el Puente Vizcaya, se trata de un medio de transporte accesible que opera las 24 horas y que cuenta con un gran valor hist�rico.Un d�a cualquiera, la barquilla del Puente Colgante sobrevuela 155 veces la r�a del Nervi�n. A un lado, Portugalete. Al otro, Getxo. Hoy cuesta imaginarlo, pero en 1893, el a�o de su inauguraci�n, ambas eran ciudades balneario y la misi�n original del transbordador consist�a en proporcionar a los ba�istas, arist�cratas y burgueses que estaban inventando el turismo, una forma moderna y c�moda de pasar de una a otra. Sin embargo, el Puente Vizcaya -que ese es el nombre oficial del ingenio- enseguida se convirti� en un medio de transporte esencial que, adem�s de ofrecer una alternativa m�s segura a los botes, ahorraba a carros y carruajes el viaje hasta Bilbao para cruzar de margen. Y, encima, lo hac�a sin entorpecer el cada vez mayor tr�fico mar�timo de la revoluci�n industrial.De modo que, pese a esos primeros aires de grandeza, en su barquilla los muy pudientes convivieron desde el principio con obreros, aldeanas, sardineras y arrieros. Los unos compraban billete de primera y se acomodaban en los bancos cubiertos pegados a las orillas por diez c�ntimos. Los otros viajaban en la parte central, de pie y a la intemperie, por la mitad. Los animales pagaban en funci�n de su tama�o: caballos, mulas y bueyes, diez por cabeza; becerros, puercos y carneros, cinco. Una curiosidad: hasta que la recaudaci�n total no llegaba a los cincuenta c�ntimos, no se cruzaba.La barquilla puede trasladar seis veh�culos tipo turismo en un mismo trayecto y admite camiones de hasta 9.000 kilos.Araba PressHoy, el transbordador parte cada ocho minutos durante el d�a y cada treinta entre la medianoche y las cinco de la ma�ana. No para. De ello se ocupa una plantilla en la que todos hacen de todo. "Dejando aparte las tareas del equipo de mantenimiento y los puestos de controladores (quienes manejan la barquilla desde la cabina situada en los pilares de Portugalete), que tienen trabajos m�s espec�ficos, los dem�s estamos para lo que haga falta. Un d�a te puede tocar estar en la tienda de recuerdos y, al siguiente, si falta un compa�ero, de interventor en la barquilla", explica su directora gerente, Marta Uriarte.La primera tarea del turno de la ma�ana es realizar una serie de controles y revisiones fijas de elementos tanto estructurales como mec�nicos. As�, por ejemplo, todos los d�as el equipo t�cnico sube a las c�spides -a 61 metros de altura- para chequear tanto el estado de las p�ndulas -los setenta cables de acero que sujetan el travesa�o horizontal- como el de los yugos que las unen a los ocho cables principales de sustentaci�n y tambi�n inspecciona el carril sobre el que, como un tren invertido, se desplaza el carro de ruedas -doce de ellas con motores incorporados- que mueven la barquilla.La barquilla tarda minuto y medio en completar los 160 metros que separan Portugalete de Las Arenas.Araba Press"A pesar de su apariencia, el puente es una filigrana y hay que conocerlo muy bien. Hay que tener el o�do, el tacto y la vista muy finos. Los miembros del equipo t�cnico son capaces de decirte que al venir, en un viaje normal, han notado que una de las 36 ruedas del carro puede tener un problema. Lo perciben", asegura.Si detectan cualquier anomal�a que requiera detener el transbordador, suben el material necesario y, mientras sea posible, porque no haga falta la luz de d�a, se soluciona durante la noche. "La prioridad es siempre evitar suspender el servicio. Por eso es tan importante hacer mantenimiento preventivo. Trabajamos con un estudio de ingenier�a, MC2, que se conoce el puente como la palma de su mano y cada a�o vamos con ellos marcando qu� intervenciones hay que ir haciendo", se�ala Uriarte.La continua actividad del transbordador (durante todo el d�a y todos los d�as del a�o) obliga a su servicio t�cnico a trabajar incluso con la barquilla en movimiento.Hace unos meses, por ejemplo, se destinaron 160.000 a la renovaci�n de los 18 cables que sujetan la barquilla para prevenir los efectos de las altas temperaturas estivales. El calor dilata tanto la estructura del puente como los propios cables, cuya elasticidad iba mermando, por lo que la barquilla acababa perdiendo algo de altura con respecto al muelle de atraque. De hecho, el verano pasado tuvieron que restringir de seis a cuatro el n�mero de coches que pod�an subir para que el peso no dificultara a�n m�s la maniobra.Por suerte para su balance, que no recibe m�s ayuda externa que 18.000 euros de la Diputaci�n vizca�na, ya hubo quien hace tres d�cadas hizo una rehabilitaci�n integral. Durante sus primeros 103 a�os de vida, el puente estuvo gestionado por la sociedad creada por Alberto Palacio, su arquitecto. Cumplido ese plazo, en 1996, los empresarios Javier Cardenal, Jos� Mar�a Arriaga y Jos� Mart�n Uriarte (el padre de Marta) solicitaron la nueva concesi�n que deb�a otorgar la Autoridad Portuaria de Bilbao, actual propietaria de la infraestructura. No les amilan� que el declive industrial y la llegada del metro fueran a reducir el volumen de pasajeros. Quer�an devolverlo a la modernidad y, segur�simos de que no desmerecer�a frente al Guggenheim, exprimir su valor hist�rico. Ah� est�, de hecho, el reconocimiento por parte de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad logrado hace ahora veinte a�os.Unas 80.000 personas suben cada a�o a la pasarela situada sobre el travesa�o, a 45 metros de altura.Araba PressUna intervenci�n hist�ricaAquella puesta al d�a supuso para su actual gestora, la sociedad Transbordador de Vizcaya, una inversi�n cercana a los tres millones de euros, pero transform� el monumento. Sin comprometer el traslado de viajeros, como en 1893, el puente mira desde entonces de nuevo a los turistas. Para empezar, porque aquella intervenci�n permiti� hacer realidad una idea de su arquitecto original: abrir al p�blico la pasarela que, a 45 metros de altura, discurre sobre su travesa�o principal. Subir cuesta hoy once euros y cada a�o lo hacen 80.000 personas. En 1996, la nueva empresa gestora del puente empez� a buscar ingresos vinculados al turismo, como las dos tiendas de recuerdos situadas en sus pilares.Araba PressAdem�s, se abrieron dos tiendas de recuerdos -una en cada margen-, se crearon espacios que se pueden alquilar y se abri� a nuevas experiencias como exhibiciones de puenting o el rodaje de pel�culas.Cada a�o lo cruzan cerca de tres millones de personas y m�s de 420.000 veh�culos, pero de los 2,95 millones de euros que factur� en 2025, el 30% ya no proven�a de la barquilla. Y ese es el camino, porque para 2032 est� prevista la inauguraci�n de un t�nel subfluvial que unir� ambas m�rgenes y que le restar� pasajeros. "Algo habr� que pensar. Quiz� poner un restaurante en la pasarela", adelanta Uriarte, volviendo, por cierto, a otra idea que ya tuvo Palacio hace 133 a�os.
El Puente Colgante de Bilbao, filigrana con car�cter de hierro
Un d�a cualquiera, la barquilla del Puente Colgante sobrevuela 155 veces la r�a del Nervi�n. A un lado, Portugalete. Al otro, Getxo. Hoy cuesta imaginarlo, pero en 1893, el a�o...











