El emblemático puente José León de Carranza (recientemente renombrado como Rafael Alberti), constituye un hito monumental indispensable para comprender la evolución socioeconómica de la bahía de Cádiz. Inaugurado con gran solemnidad en 1969, este coloso de 1.400 metros se coronó en su época como la infraestructura más larga de toda España. Su construcción respondió a tres importantes motivos: permitir el crecimiento urbano de Cádiz, acortar en 16 kilómetros la distancia terrestre con el resto de las poblaciones españolas, y ofrecer una segunda vía de acceso a la capital provincial frente a emergencias, evitando el histórico e incómodo rodeo obligatorio por la localidad de San Fernando.
Los antecedentes del viaducto revelan un largo camino administrativo y técnico que comenzó mucho antes de su ejecución definitiva. El célebre ingeniero de Caminos Eduardo Torroja y Moret ideó en 1927 un diseño para unir el castillo de San Lorenzo del Puntal con la isla del Trocadero en Puerto Real. Este proyecto, que contemplaba un puente de hormigón de 1.250 metros para ferrocarril y carretera, fue presentado oficialmente por el alcalde Ramón de Carranza en enero de 1928, fracasando por la oposición del Ayuntamiento de San Fernando y la Cámara de Comercio. Décadas después, en los años cincuenta, José León de Carranza retomó el proyecto, logrando su aprobación en 1964, aunque falleció antes de verlo culminado.









