En el sureste de la provincia de Castellón, en plena comarca de la Plana Baja, se ubica el río subterráneo navegable más largo de Europa. Hablamos de las famosas Coves de Sant Josep, un espectacular paraje que alberga un río subterráneo de 2.750 metros de longitud y que se ha convertido en uno de los grandes reclamos turísticos de la zona.

Gracias a su temperatura constante de 20ºC, este misterioso lugar es accesible durante todo el año. De hecho, existe un recorrido turístico de 1.050 metros que dura aproximadamente 40 minutos en los se puede disfrutar del interior de la cueva. La travesía, eso sí, está dividida en dos tramos: unos 800 metros se navegan en barca por aguas cristalinas y otros 250 metros se recorren a pie.

Además de albergar este impresionante río subterráneo, este lugar también contiene pinturas y grabados prehistóricos, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En el interior, se han encontrado restos de ocupación humana desde el Paleolítico Superior, hace unos 17.000 años, cuando los grupos humanos que vivían en las cavidades aprovechaban el agua dulce de la cueva.

Por ella han pasado todo tipo de culturas, desde cazadores-recolectores hasta íberos y romanos. La entrada incluso llegó a utilizarse como refugio durante la Guerra Civil, pero no fue hasta bien avanzados los años 50 cuando esta se comenzó a visitar de una manera más turística. En 1958, se realizó el primer mapa topográfico de la cueva y, a partir de ahí, se trabajó para convertirla en un espacio visitable.